Todo sucedió en una convención de computadoras, a principios de los 90’s. Las pancartas y estanterías, los pósters y exhibidores, todo estaba siendo retirado ya, produciendo eco en el gran salón. Fue entonces que lo vi, con la mirada perdida sobre uno de los nuevos prototipos, pero observando más profundamente. Me costó reconocerlo, ya que apenas si había visto su cara en un viejo manual hacía más de 10 años. El asombro casi me hecha para atrás, y ante tal maroma, capté accidentalmente su atención. Éramos los últimos dos visitantes de la noche, y al ver que él no se molestó con mi presencia, decidí acercarme.

Ambos dirigimos los ojos al cacharro sobre el mueble, elegantemente posicionado. Para romper definitivamente el hielo, hablé primero.

Que cosa estas computadoras, que cosa. ¿No le parece?

Me miró fijamente por unos segundos, con inteligencia. No era un vistazo, era un escaneo, desde mis zapatos hasta el último cabello en mi cabeza, midiéndome.

-Tiene toda la razón- dijo perdiéndose en el ordenador de nuevo, como si me hubiera evaluado inofensivo.

Un silencio incómodo nacía entre los dos, y me apresuré a decir algo antes de perder la oportunidad.

-Disculpe -giré hacia él con lentitud- ¿usted no es?…

-Si -ladró metálicamente, como habiendo esperado ese momento desde que me me viera por primera vez-, soy yo.

Pedí que me perdonara si lo había ofendido, pero no aceptó disculpas. Dijo que estaba bien, que no me preocupase. Me sentí mal y quise explicarle, no quería molestarle, no era reportero o algo así.

-Lo sé -dijo sonriendo de costado-, ellos son mucho más sutiles que usted. Y no vienen desde Seattle hasta aquí -guiñó su ojo, apuntando con el dedo al identificador en mi camisa-. ¿Eres programador? -asentí- sí, la cara te delata -cambió el tono y el trato instantáneamente- Uno de los nuestros. Quizás después de todo, te sirva de algo mi experiencia.

-¿Puedo hacerle una pregunta?

-Con esa ya serían tres – su sonrisa crecía con cada estocada irónica-, pero claro, aunque creo saber sobre que me vas a preguntar. Suelen ser monotemáticas mis charlas en éste ámbito.

Me planté firme en el suelo, como tomando energía, imprimiendo seriedad a mi postura.

Cuénteme la verdad, entonces.

Kildall en 1988. Por entonces DOS ya era rey del mercado de los OS’s

Una risa tenue, una negativa con la cabeza, un aire decepcionado recorrieron en unos segundos por su rostro.

¿La verdad? -aún se reía al hablarme-, muchacho, la verdad es muy subjetiva, sobre todo en lo que preguntas. La verdad… -pareció fantasear por un momento- la verdad son los hechos. Es un hecho, que programé, inicié y desarrollé CP/M. Quizás, sea historia antigua ya. Pero en un momento, fue lo más usado en los micro-computadores.

El gesto y su ademán se tornaron imperceptiblemente en frustración, y volvieron a la normalidad, antes de seguir hablando. Se tomó su tiempo y continuó, sin verme siquiera.

– La verdad, es algo que sólo los que estuvimos allí sabremos, y a medias. Es patrimonio de un hombre y nadie más. Lamento decepcionarte, pero no soy yo. Puedo contarle mi parte, faltan otras dos, al menos.

-Por favor-respondí notando que no me hablaba a mí, sino que era sobre todo un monólogo interno el suyo.

Entorno los ojos, revolviendo en sus recuerdos, y siguió.

-A finales de la década del 70′, principios de los los 80’s, IBM estaba empezando a considerar la entrada en el mundo de las computadoras cada vez más personales. Para ello necesitaban un sistema operativo capaz de correr en sus máquinas. CP/M, mi creación y esperanza, fue la candidata instantánea para aquel puesto. Era natural que fuera así, todo el mundo usaba nuestro OS. Esa fue a la larga parte de su perdición.

-¿Qué quiere decir?- dije para que no se cortara su relato.

-La fama temprana es dulce, interesante, te despierta. Pero como la sangre fresca, trae lobos…y algunos corderos se transforman en tigres ante tus ojos. Dicen que un amigo me mandó a esos cuervos vestidos de negro, IBM, pero ya no creo en esas cosas. Además dudo de todo ante los resultados, no entiendo porqué Bill los enviaría conmigo…

¿Bill Gates lo recomendó en IBM?-lo corté secamente de la sorpresa, queriendo volver las palabras a mi boca al terminar de decirlas.

-Se dicen tantas cosas…-prosiguió- Se dice que su madre, una personalidad reconocida en varios ambientes, le pasó el dato de que IBM se preparaba para saltar a la carga del mercado masivo. Fue entonces que la fama de CP/M me jugó en contra. Querían ficharnos, independientemente de si Bill tuvo que ver o no. Pero sus métodos eran medievales. Sólo para sentarse a charlar querían documentos firmados. Cláusulas de secreto y privacidad. Un disparate. Parecía que haríamos un trato con el Diablo, ja -su risa fue seca-. Si hubieran sabido que ellos harían un trato con el más Diablo después…

Bajó la cabeza  pensativo un momento, ordenando las ideas.

-Mientras nosotros andábamos en tentativas, -siguió- Bill hizo lo que nadie esperaba. Vendió a IBM un  producto que no tenía aún, un OS para sus máquinas. Sólo sé que prácticamente estafó a un muchacho joven, recién egresado de la secundaria. Una copia barata de mi CP/M, no en código, pero sí en función e idea, como habían tantas en esa época, -me mordí los labios y la lengua para dejarlo continuar- y después les llevó eso a los genios de IBM. El acuerdo fue millonario y dejó que Microsoft fuera propietario del software para su redistribución. En cambio el creador del OS, un tal Tim Paterson, sólo vio unos 50.000 dólares por el.

Una PC de antaño corriendo CP-M. Años mágicos de la informática.

Allí estaba de nuevo, la mueca de frustración e incomprensión. En mi cara y la de él.

-¿Lo odia, verdad?, por lo que hizo, debe odiarlo.

-No, no odio a Bill por lo que hizo. De grande uno va aprendiendo a dejar las cargas feas como el odio, el resentimiento y la ira atrás. Nadie tiene suficientes espaldas para cargarlas todo el tiempo.

Lo miré sorprendido, sin entender su respuesta.

-Pero usted Gary, y Tim, CP/M, QDOS…

-Tuvimos las mismas chances que él. Es decir, ninguna, porque sólo uno podía firmar ese contrato. Y Bill, no es la clase de persona que desperdicia una oportunidad. La verdad, es subjetiva. Tengo la mía -lo miré con atención- y es que Bill Gates no iba a dejar que esa posibilidad se arruinara. IBM, la empresa más importante de computadoras en el mundo, con recursos ilimitados, por fin se decide a conquistar masivamente. Era el sueño de muchos de nosotros, llevar la computación a las personas comunes.

Entornó los ojos por un momento, mientras bajaban la última pancarta de la convención, y siguió.

Bill Gates era uno de los nuestros. Escuché que abandonó Harvard sólo para dedicarse 100% a esto. Dijo a sus profesores que pronto sería millonario. Se burlaron de él. Nunca subestimes el orgullo de un hombre, así. No sabes lo que es capaz de hacer para demostrarte que estaba en lo cierto. No era un hacker, no era un genio, al menos en ese momento. Era uno de tantos aficionados. Sólo que él tenía el sueño de ser el más importante de todos.

-¡Pero fue desleal, eran amigos!- lo interrumpí perplejo.

-Dicen que el que con monstruos lucha, monstruo se vuelve. Créeme, IBM era el monstruo más grande de todos, saca tus conclusiones… Al menos uno de nosotros lo logró. ¿Te imaginas el mundo de la computación hoy en día si por empresas como IBM o Xerox fuera? Aún estaríamos en la edad de piedra. Supongo que por eso, algunos sacrificios valen la pena. Entre él y ellos, al menos lo prefiero. Y lo que yo perdiera, ya no volverá.

Una primitiva PC corriendo CPM, ejecutando el software WORDSTAR

Una mirada final a mis ojos, y ya se estaba yendo. Quedé estupefacto, con la vista del artefacto frente a mí. Yo sabía porque lo observaba tanto él. Porque se preguntaba, que hubiera cambiado de haber llevado su software.

Igual que yo.

Ha pasado mucho tiempo, y he seguido su consejo de dejar algunos temas dormir en el pasado. Visto y considerando, creo que tengo suerte. Gary Kildall perdió miles de millones de dólares y siguió adelante.

De la misma situación, yo al menos pude sacar unos 50 mil dólares.

Tim Paterson, el joven que vendiera a Bill Gates aquel precursor de todo MS-DOS y Windows, llave del éxito de Microsoft.

Éste texto ficticio está inspirado en el famoso caso que involucra a Kildall, Gates y Paterson. Nunca se pudo aclarar del todo, y sólo es tierra de conjeturas…

13 Comentarios

  1. gastonoberti.wordpress.com

    Me encantó el relato. Perfectamente puede haber sido real. Hay tantas cosas de esa época que no se van a saber nunca. Muy bueno!

  2. Daniel De la rosa

    Asombrosa historia, llena de ideas subjetivas, sentimientos que transcienden ideas, conjeturas… Un relato que vale la pena conservar en la posteridad, solo ante la lucha inminente de no dejarlo perecer ante el tiempo. La ficción es más realidad que la monotonía de nuestros pasos.

  3. Lucas Tañeda

    pinche Bill Gates, en vez de que lo recompensara, tanto dinero que tiene. A lo mejor no hubiera hecho tanta fortuna como maicrosof.

    • Byron Rizzo

      De hecho, Tim trabajó luego de la compra de su OS para Microsoft. Cuentan que para terminar de tapar los errores de QDOS, el antepasado de MS-DOS, y según dicen por ahí, le dio acciones de la compañía. Ni cerca de los miles de millones que hizo Bill Gates, pero lo suficiente como para abrir su propia compañía.

      Al fin y al cabo, Bill tampoco fue tan malo como lo pintan, parece. Hay mucha mitología, leyendas y símbolos, incluso en este mundillo, pero yo no creo que sus personajes fueran tan unidimensionales, “malos” o como se los pinta a menudo.

      Saludos

  4. Germán Cara

    Excelente nota ! “La verdad solo la saben los que estuvieron alli, y a medias”

  5. FLeXuS_GReeN

    Acá esta la pagina de la compania de tim: http://www.patersontech.com/ y un dato que siempre me parecio curioso es que hay un apartado que dice “Origins of DOS” con varios temas y manuales.

    Pero volviendo al tema, a tim no le va nada mal hoy en dia y se utilizan sus productos bastante mucho.

    • Byron Rizzo

      Gracias FLeXuS_GReeN, ya había dejado el dato de la compañía de Tim y su mística en otro comentario ayer, pero siempre es bueno refrescarlo. Si bien a Tim parece irle bien, la “leyenda” dice que a Gary Kildall no le fue muy bien que digamos a partir de ese momento en su vida… pero bueno, conjeturas, misterios y suposiciones es todo lo que nos queda. ¡Saludos!

  6. facundo

    Muy bueno Byron, me encanto el cuento.

  7. Diego

    Los principios mismos de lo que hoy es la computación… la misa pregunta creo que siempre nos dió vueltas por la cabeza a aquellos que conocemos/sabemos lo poco de aquella época donde todo recién comenzaba… el “que hubiera pasado si no habría existido Microsoft” seriamos todos “apple fans boy’s” ?? y si no habría existido Apple… tendríamos en casa versiones modernas de las AS/400 ?? el lenguje de programación Basic nunca habría existido… No habría Windows, office (Excel), Internet Explorer…

    Muchos quizá… un punto de inflexión del cual no podremos saber cual sería el resultado, menos si ni siquiera se sabe LA HISTORIA COMPLETA Y VERDADERA de éste pequeño punto de la historia que lo cambió todo.

  8. Isidoro

    Muy buena la nota. En realidad, una de las razones del progreso de la computación personal se la debemos a IBM. Con el lanzamiento de la PC, IBM cambió una de sus políticas de toda la vida, al permitir que la PC fuera un sistema abierto, no propetario, permitiendo el nacimiento de los clones y el abaratamiento de las PC’s.

  9. hola byron… te pido disculpas, realmente no haces un mal trabajo -no es de mi agrado pero no es mal trabajo-. sucede que entre en la noticia pensando que era un articulo de tinte informativo -periodistico si se lo desea-, no un relato de ficcion en el cual no se si se mezclaron contenidos o datos reales.
    Si no es mucha molestia pediria un aviso al principio de este tipo de publicaciones, aclarando si es un articulo de o con carga de ficcion. no es la primera vez que me pasa contigo.
    Enfatizo tu animo e inteligencia para escribir! pero no lo hagas sin avisar!
    bueno, gracias y siga adelante. Me voy a otra nota.

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