Hace ya casi 200 años, Mary Wollstonecraft Shelley empezó a rumiar el que se convertiría en el primer relato de ciencia-ficción de la historia. Desde las particularidades de su creación, los detalles históricos que lo inspiraron, hasta las consecuencias visibles hoy en día, podemos asegurar sin temor a dudas que Frankenstein, o El Moderno Prometeo, es un clásico atemporal. Y si a algo debe ese mérito, es a la constante validez de las preguntas, inquietudes e ideas que plasmó con maestría su autora.

Pero hay mucho más escondido entre sus hojas que pericia al escribir: Un claro mensaje a las generaciones venideras. Uno que nos convendría refrescar, siempre que se pueda. Lleno de sueños a futuro, que cada tanto, se convierten en pesadillas…

El Comienzo

Una fría y tormentosa noche de verano encontró a tres de los mejores escritores de la historia reunidos junto a la chimenea. Fría, porque estaban viviendo en 1816, El Año sin Verano, una época muy difícil y pesimista, en la que Europa sufrió el azote de un invierno interminable. Allí, reunidos en las montañas suizas, el grupo de amigos se encontraba varado en las residencias de cierto Lord, esperando que los caminos se abrieran de nuevo.

Dos de ellos, jóvenes esposos, eran Percy Bysshe Shelley, poeta dotado como pocos, y Mary Shelley, hija de padres también ilustres. Se habían trasladado a Villa Diodati para acompañar al mejor amigo de Percy, el loado poeta y mito viviente, Lord Byron. Junto a ellos, se encontraba el médico personal del Lord, John Polidori.

Fue entonces, ante tan tétricas circunstancias de preocupación por el clima y las repercusiones que tendría, que decidieron amenizar la noche contando historias de fantasmas. Los Shelley recientemente habían viajado por toda Europa, pero fue especialmente en Alemania donde pudieron encontrar más leyendas para relatar esa velada. Byron, siempre fascinado con la mística de oriente, contó cuentos de vampiros provenientes de tierras lejanas.

Durante aquel recital fue que la incisiva agudeza del Lord recibió el llamado de la Historia, proponiendo a sus invitados un desafío: Escribirían historias de terror, y elegirían un ganador. De aquella competencia amigable, nacerían las semillas de dos géneros literarios enteros.

Por un lado, Polidori continuó fascinado con los relatos de vampiros, y terminó por escribir el primer cuento moderno de los mismos, que sería publicado años después. Aquel mismo que fue la inspiración de Bram Stoker para Drácula.

Pero fue por el lado de Mary, tal vez el que nadie esperaba teniendo en cuenta a los otros dos titanes de las letras que tenía junto a ella esa noche, que surgió la idea más original. Era sólo cuestión de tiempo para que Frankenstein fuese un libro que marcaría centurias.

El Relato

Tal vez por considerarlo clásico todos tenemos una noción, aunque sea mínima, de sobre que trata Frankenstein. Como suele suceder con muchas cosas, el desconocimiento y la malinterpretación nos juegan en contra. En este caso, muchísima gente cree que el nombre hace referencia al monstruo.

Craso error. Es el apellido de Víctor Frankenstein, el creador de la criatura. Y como el mismo nombre (completo) del libro sugiere, se trata más sobre él que sobre su pobre monstruo. Me refiero a Prometeo, el titán de los mitos griegos. En el, el titán se convierte en el creador y amigo perpetuo de los humanos, entregándoles el fuego más adelante.

Luego retomaremos al titán, pero por el momento es suficiente para comprender que Frankenstein es mucho más profundo que la historia de un ser deforme.

La criatura dista muchísimo de lo que normalmente se nos viene a la cabeza al pensar en ella. Torpe, con dificultades en el habla… nada de eso tenía el ser en la novela. De hecho podríamos definirlo como un ente sobrehumano, genial. Tan así es que en poco tiempo aprende a hablar fluidamente francés, alemán e inglés. Víctor no creó un monstruo, creó un superhombre.

victorfranklampard El libro retrata a la perfección las dudas existenciales, morales y éticas, que la ciencia se ha tenido que plantear desde sus comienzos mismos. Estas preguntas sin respuesta certera son tan válidas hoy en día como hace 200 años, cuando la ciencia, la magia y la alquimia, aún eran todas hermanas y solían confundirse entre sí.

Víctor Frankenstein, científico, se topa con esas luchas y toma su decisión, al crear un ser humano sin nombre que luego se llamaría a si mismo “Adán de tu trabajo”, al hablar con su creador. Víctor, en un punto de sus experimentos fantasiosos, abandona todo progreso, temiendo lo que podría suceder si su ente lo atacase a él o su familia.

Es en ese interín que el ser sin nombre abandona el laboratorio. La cruda realidad de un mundo duro, intolerante y violento lo hacen darse cuenta de la maldición que Víctor le impuso al crearlo. Y ahí entiende que debe castigar a su creador por su falta de escrúpulos, al condenarlo a una vida miserable que no quiso.

Los Casos Reales

Mary fue testigo de una época muy particular en la historia humana, que ejerció de bisagra entre el ocultismo y las costumbres arcaicas, y el positivismo científico (a veces desbocado) del siglo XIX y XX. Gracias a eso pudo nutrirse en parte de su propia genialidad y habilidad de imaginación, y de un par de casos que vale la pena recordar.

El primero de ellos es el de los estudios de Luigi Galvani, descubridor del galvanismo, el comportamiento que presentan los cuerpos humanos al ser expuestos a descargas eléctricas. Sus experimentos eran considerados cruentos, y un halo de temor se manifestaba sobre ellos. Otros estudiosos como Giovanni Aldini y Andrew Ure dedicaron sus vidas a hacer demostraciones al público del galvanismo, alimentando aún más el miedo. Imaginen ver como literalmente un muerto abre los ojos, se sienta o parece respirar, ante descargar poderosas…

El segundo referente, es uno aún más cercano ya que hasta comparte el nombre de Víctor, indirectamente. Se trata de Johann Dippel, un alquimista y científico nacido en el Castillo de Frankenstein en Alemania, casi dos siglos antes de que la novela se escribiera. Dippel es recordado por su legendarios experimentos, que incluían cadáveres humanos. La leyenda también cuenta que experimentó con nitroglicerina (explotando una torre del castillo) mucho antes de que Ascanio Sobrero, maestro de Alfred Nobel, la descubriera, y que llegó a desarrollar la famosa piedra filosofal de los alquimistas.

Un Frankenstein, muchos mas

Como ya vimos, la novela es una metáfora de cómo el afán por la investigación, la ciencia y el progreso, puede volverse macabro cuando las consecuencias no son tomadas en cuenta. Tal y como sucediera con Prometeo, el titán que fue castigado por Zeus por ayudar a la humanidad, Víctor Frankenstein debe cargar con una condena. Una que él mismo trajo sobre sí, y que vendrá por la mano de su propia creación.

Este no es un detalle menor ya que encierra el gran mensaje detrás de la magnífica obra literaria de Mary Shelley.

Lamentablemente en los tiempos que vendrían luego de la novela, esa enseñanza parece haberse perdido, y muchos Víctor se han visto sobrepasados e incluso traicionados por sus propios descubrimientos y trabajos.

Alfred Nobel

Quizás uno de los primeros en sufrir esta triste paradoja fue el inventor de la dinamita, Alfred Nobel. En su época, la nitroglicerina era aún el explosivo más utilizado, pero su inestabilidad y peligrosidad la volvían prácticamente inútil para gran cantidad de usos. Inclusive, llegó a matar a su hermano menor.

Tres años después, Nobel concibió la dinamita, que pronto se impuso y suplantó a la nitroglicerina. Pensada inicialmente para extracción de minerales, el mundo violento e intolerante la vio como arma. Bombas de todo tipo llevaron el explosivo.

Si bien Nobel mismo tuvo una gran fábrica de cañones y armamento, nunca se sintió del todo cómodo con la marca negra que dejaba en su imagen la muerte de miles, millones de personas gracias a su producto. Lo llamaban el mercader de la muerte, y era públicamente repudiado.

Para limpiar su nombre, por un lado, y para devolver algo bueno a la humanidad luego de sentir que le había quitado tanto, a su muerte dejó casi todos los bienes materiales que tuvo en vida (inmensos por cierto), para la creación de los hoy en día tan famosos Premios Nobel, que agasajan a las personas más influyentes en el desarrollo humano.

Premio Nobel
El último intento de un hombre por limpiar su nombre manchado de sangre…

Cabe destacar que Ascanio Sobrero, descubridor de la nitroglicerina, también sufrió ese karma triste, llegando a decir: “cuando pienso en todas las víctimas que murieron en explosiones de nitroglicerina, y los terribles estragos que causó, y que posiblemente continuarán ocurriendo en el futuro, me hace sentir avergonzado de admitir que es mi descubrimiento“.

Einstein, Szilárd y Oppenheimer

Mucho tiempo después, estos nombres se verían trágicamente interconectados por el arma de destrucción masiva más temible de la historia.

A comienzos de la Segunda Guerra Mundial, los avances en la física teórica, impulsados por Einstein (curiosamente ganador de un premio Nobel) y muchos otros científicos, llevaron a comprender las minucias mismas de la materia y los átomos. Con la creciente carrera armamentista propia de esa era, el planteo de crear armas atómicas, nucleares, empezó a considerarse, creyendo que podrían decidir la guerra. Los rumores apuntaban que la Alemania nazi estaba bastante avanzada en el proceso.

Fue en ese marco de preocupación que Szilárd se contactó con Einstein, pidiéndole ayuda para conseguir los fondos y el apoyo del gobierno estadounidense para desarrollar la primera bomba atómica. Szilárd, científico nuclear, literalmente redactó una carta dirigida al presidente Roosevelt, y rogó a Albert que pusiera la firma. La fama y las recomendaciones del físico, fueron claves para que el famoso Proyecto Manhattan ocurriera.

Oppenheimer, su principal responsable, al terminar de construir y probar primera la bomba atómica, tuvo una teofanía. Un momento de iluminación divina, comprendiendo lo que acababa de crear. Parafraseando cierto texto sagrado de la India, enunció la profecía que todos esperamos que nunca jamás termine de cumplirse: “Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos“.

Bombaexplota

Luego de la caída de Alemania, se supo que los científicos nazis no estaban tan cerca de conseguir un arma atómica como se creía, y de hecho no lo hubieran logrado porque perdieron antes la guerra. Esto incrementó la culpa de Einstein, que terminó por decir que “Si yo hubiera sabido que este temor no estaba justificado, yo no habría participado en la apertura de esta caja de Pandora, ni tampoco Szilárd“.

Oppenheimer por su parte quedó profundamente afectado de por vida, llegando incluso a pedir perdón por las víctimas de Hiroshima y Nagasaki. Tanto él como Einstein pasaron el resto de sus días intentando minimizar o controlar el efecto de lo que, de alguna manera, habían creado.

Nuestros días, nuestras criaturas: Internet

Llegando a nuestro tiempo pareciera que comparar lo que sea con la dinamita o la bomba atómica, es poca cosa. Pero no será sin duda la primera vez que una creación se torna en contra de su propósito, o hace daños nunca contemplados para sus creadores. Sin embargo hay muchas clases de daños, de violencias y criaturas.

Quizás el caso más ejemplar de esta era es el de Internet. Creada y utilizada por décadas con el fin de comunicar y acercar lugares distantes, hoy en día cumple un rol completamente diferente del que casi cualquiera podría haber predicho.

Desde empresas nacidas enteramente de su existencia, como Facebook, hasta las ventas electrónicas, todo un mundo de oportunidades se abrió de repente para la humanidad. La creación era sublime, pero imperfecta como su padre el hombre, que en muchos casos demostraba sus verdaderos colores allí, escondido por el anonimato que produce la interfaz cerebro-pantalla.

Pero en los últimos años, la criatura ha cambiado, ha mutado de forma notoria. Como la del relato de Mary Shelley, se ha encontrado con un mundo violento, donde nadie quiere regalar nada, y vale más el golpe que el abrazo conciliador. Viejos vicios de un viejo mundo del que nunca fue parte.

Así, un día, nos desayunamos con que poco a poco Google empezaba a prestarle menos y menos atención a medios como los blogs. Una herramienta de búsqueda dentro de otra herramienta, que lentamente pasó de servir a las personas, para servir a los algoritmos y a las empresas. De hecho mucha gente ya escribe más para el algoritmo que para el humano. Tiene tanto poder concentrado que de un plumazo puede mandar a cualquier página a lo más oscuro de la Deepweb.

Otro día, nos enteramos que las mismas compañías que por décadas nos aseguraron que nuestros datos eran seguros y privados, nos habían mentido en la cara. Aún a sabiendas de eso. Regalaron (o vendieron) nuestros datos, tanto los que no importan como los más personales, los entregaron en bandeja de plata a la NSA. Nadie dijo nada, todo se hizo en secreto. No hubieron manifestaciones ni protestas. Poco importó la soberanía nacional de las personas que nada tuvieran que ver con USA.

Hasta que un día la verdad se filtró. Ese día, Richard Stallman pasó de ser un hippie paranoico, a ser el único tipo que había tenido la razón, siempre (al menos en materia de seguridad y empresas). Así de mal era, y es, el panorama de lo que antiguamente considerábamos seguro. Un auténtico ente controlador, con ojos y oídos en todas partes, el verdadero Gran Hermano de Orwell

No eran crackers adolecentes, eran los gobiernos de diversas partes del mundo, tomando el control sobre algo que estaba pensado para ser desarrollado y usado por todos, libremente, anárquicamente, sin centros ni dueños absolutos.

NSAteescucha
“NSA, la única parte del Gobierno que realmente te escucha”.

Y allí radica una pregunta interesante: ¿Quién es el Víctor Frankenstein de Internet? Quizás al ser un ente tan descentralizado y en constante progreso, podríamos acordar diciendo que todos nosotros, sus usuarios, lo somos un poco.

Prometeo fue castigado por los dioses, encadenado en una montaña, condenado a que un buitre le comiese el hígado, que se regeneraba cada día. Víctor Frankenstein en la novela, debió cargar con el peso de sus acciones, pagando algunos de los precios más altos que existen. Y el resto de protagonistas en esta historia también. Pero todos ellos, de alguna forma, fueron castigados no por dioses como el titán, sino por sus mismos inventos.

Tal vez esa sea la mejor enseñanza que podemos tomar de su experiencia, para crecer como sociedad. Y que nuestras criaturas, que no tienen la culpa, no se conviertan lentamente en monstruos a los que no podamos controlar. Que aprendamos a tener en cuenta las consecuencias de nuestros actos y ética, por acción o inacción.

Para evitar el castigo que, probablemente, acarreamos sobre nosotros mismos.

Para finalizar, te consulto a vos, buen lector: ¿Qué otros casos o cosas te suenan a monstruos y creadores? ¿Considerás que Internet está pasando de ser “genialidad” a “monstruo”?, y de ser así, ¿aún estaremos a tiempo de revertirlo?

31 Comentarios

      • Gracias Guillermo, de verdad Ahí tuviste el gusto de leer a mi novia, jajaja, fanática del género de terror, y gran parte de la inspiración para mis escritos, especialmente este.

        Mil gracias a los dos.

      • Lo mismo digo.

        Es un placer el sentarse a leer, con EL café en mano, los artículos escritos por esta persona.

        • tsu, justamente estuve por poner en una parte que se prepararan un cafecito antes de lanzarse a leer el artículo. Pero andá a saber, capaz que a alguien no le gusta el café o no puede tomarlo en ese momento, jajaja. Y el placer es mío al escribir y leerlos. Muchas gracias, hacen a este joven escritor muy feliz.

    • Me parece que él no inventó nada, de hecho sólo uso modelos de eficiencia altamente comprobada en otras partes del mundo, sistemáticamente jajaja. Saludos Tabris

  1. Me parece que confundís logaritmo con algoritmo. Fijate “Una herramienta de búsqueda dentro de otra herramienta, que lentamente pasó de servir a las personas, para servir a los logaritmos y a las empresas … ” y más abajo de nuevo.

    • Muchas gracias por leerme y especialmente de forma tan atenta ezze Lo incluyo a la fe de erratas.

  2. Me encanta leer tus palabras. Desconozco, y mucho menos me importa, si este blog es el mejor lugar para que escribas como escribís, pero seguí haciéndolo.

    En cuanto a la pregunta, el primer Frankenstein que se me ocurrió fue Thomas Midgley, catalogado como “el ser vivo que más daño causó a la atmósfera terrestre”, al haber propuesto (y conseguido) usar un compuesto de plomo en los combustibles para aumentar el octanaje y compuestos clorofluorocarbonados en los equipos de refrigeración. Sin embargo, no encuentro una fuente confiable que diga que el haya sufrido algún tipo de culpa por sus logros. Luego recordé a Fritz Haber, inventor del método Haber para fabricar amoníaco a escala industrial, que puede ser usado para sintetizar fertilizantes o explosivos. También investigó en el área de gases de guerra, lo que llevó a que su esposa e hijo se suiciden.

    PD 1: hubo un pequeño error, al hablar de Google mencionaste “logaritmos” cuando, calculo, habrás querido decir “algoritmos”.

    PD 2: para la serie “Maestros del Futuro”, me parece una muy buena idea escribir sobre Nicholas Negroponte, reconocido por el proyecto OLPC, y sobre Alvin Toffler, escritor que anticipó como ningún otro el cambio socio-cultural que supondría la revolución digital.

    • Ramiro, muy agradecido por tus ánimos y buena onda. Confiá en mi, de no ser por este sitio, estos artículos ni siquiera hubieran existido

      ¡Excelentes casos Ramiro! Originalmente también iba a incluir en el artículo el caso de von Braun, que prácticamente inventó la cohetería moderna y fue el padre de los primeros misiles de la historia: los temibles V2 que Hitler lanzó sobre Inglaterra. Al tipo no le importaba nada, sólo desarrollar cohetes. Termino siendo el jefazo de la NASA por décadas…

      Con respecto a la post-data: Suelen haber errores de ese tipo, y mira que reviso y reviso, debe ser por la saturación visual luego de escribir un buen rato. También encontré otros, un punto que debió ser coma, que Villa Diodati (a pesar del nombre y de estar en la frontera) no queda en Italia sino en Suiza (mira que lo sé pero el nombre es tan tano jajaja), y la primera vez que escribí el nombre de Alfred Nobel, lo hice con V corta (u-v para los amigos de España). Cosas de ser escritor novel Y dejo apuntadas las recomendaciones para Maestros del Futuro. De nuevo gracias por leerme y comentar, saludos.

  3. Que pedazo de artículo, de lo mejor que he leído en semanas. Por cosas así es que este blog tiene tanto valor.

  4. Excelente! Contestando a tu última pregunta, creo que Internet se está convirtiendo precisamente en eso y que lamentablemente es irreversible. Nosotros podemos cuestionarlo porque pertenecemos a una generación que supo vivir sin ello. En cambio, a las próximas generaciones simplemente les parecerá normal convivir con un monstruo tecnológico.

    Es cuestión de tomar ejemplos más “primitivos”: hoy sería impensable para nosotros vivir sin energía eléctrica. Sólamente aquel que vivió toda su vida bajo la luz natural, sabe con certeza que es posible sobrevivir bajo esas condiciones.

    Respecto de otras transiciones de genialidades a monstruos, los ejemplos más latentes que se me ocurren, son algunos artistas. La pregunta es si sus creaciones no son más que una consecuencia de un precedente fundamental que es la propia monstruosidad de sus personalidades y, en realidad, nunca existió tal transición.

    Aquí nace una especie de relación que aún se estudia y discute, y que muchos analistas lo explicarán mejor que yo: “genialidad y locura”.

    • Exactamente Alexis. En muchos casos pareciera, que, como Víctor Frankenstein, sólo hubo un momento en el que tenían que decidir, una sola decisión. Y ya al tomarla comprometieron el proceso, el resultado, todo el camino. Esas decisiones estan íntimamente ligadas a su cosmogonía del mundo, el bien y mal, y su ética. Deciden como son.

      Y esperemos que siendo “comunal”, Internet aún esté a tiempo de no convertirse en un medio de control más. Como si ya tuviéramos pocos, ¿no? Lamentablemente creo estar de acuerdo con vos en el resultado… pero bueno, en nosotros, todos, queda.

  5. Comentario: si puede hacer algo, lo malo es que la mayoría las personas por su comodidad fasebuquera siguen ingenuamente dejando sus datos personales. La mayoría de las personas pueden detener eso, pero no lo hacen. La mayoría de las personas pueden obligar a las operadoras a bajar tarifas, pero no lo hacen. Y así etc, etc…, se ve que es imposible, discúlpenme su perdí la fe.

    • Es cierto Lucas, pero ya es mucho más que simplemente datos y facebook. Google, Microsoft, hasta Intel han dejado backdoors abiertos a propósito para que la NSA pueda vigilar tranquila en sus productos. Y como siempre, se me viene a la cabeza el famoso… ¿Quién vigila a los vigilantes?

      Saludos

  6. Muy bueno el desarrollo que le diste al artículo Byron! Creo que es el primer post tuyo que me pongo a leer de verdad. Es como si escribieras algo que no termina de cuadrar con el leimotiv del blog, tal vez por eso no te leí antes; como si entrara al este (genial) blog para otra cosa.

    Espero que compartas muchas más de estas historias con nosotros.

    PD: Se me hizo genial para calmar las ansias del Superclásico.

    PD2: “…la novela es una metáfora de como el afán por la investigación…” ¿no lleva tilde ese ‘como’? decímelo si podés porque ya me entré a confundir.

    • ¡Muchas Gracias Ram0! Entiendo perfectamente tu argumento, pero creo que eso es muy bueno que le pase al sitio, le abre nuevos temas. Igualmente, te aseguro que cada vez que me pongo a escribir para acá, lo hago con el lema en la cabeza, la relación entre los humanos y la tecnología. Aunque si te concedo que mis métodos para hacerlo están fuertemente influenciados por algunos artículos maestros que Guillermo escribiera, que no son justamente los más comunes, por la naturaleza propia de los temas (no se puede hacer en todos).

      No sé de que equipo serás, pero en cuanto a emoción fue un buen partido. Aunque cada vez veo más y más retroceso en el fútbol argentino, pero eso es cosa mía ya.

      Con respecto a el como/cómo, es un bardo, en especial en esa frase, que se abre con otro como. Hasta los entendidos en la materia tienen problemas con estos casos. Yo tengo más aún, porque toda mi vida fui orador y recitador, me tocaba leer en todos lados, y lo disfruto. Por ende vocalizo bien, y hago mucho énfasis en los acentos. Así también me confundo terriblemente, sobre todo por mi condición de argentino (por ejemplo aceptas lleva acento en e, pero nosotros lo pronunciamos en la segunda a). Me cuesta mucho diferenciar si lleva o no tilde.

      Sumado a eso, uso un software específicamente diseñado para escribir sin preocuparse por nada más que escribir, no te marca ningún tipo de error ortográfico o gramático. Bien minimalista y lindo, creo que en algún momento le dedicaré un post.

      Yendo al grano… creo que lleva tilde, porque simplemente hago una pausa y lo pronuncio con fuerza. Y no estoy comparando, como en el primer como (valga la redundancia y cacofonía de las palabras). El segundo cómo, hace referencia a de esta forma, en cambio. Igualmente para este caso, es indistinto más allá de las normas, ya que no cambia en absoluto el sentido de la oración. Hay casos en los que sí, y uso el genial ejemplo de este autor en su web: No hay como darse una ducha después de hacer deporte vs No hay cómo darse una ducha después de hacer deporte. En el primero te compara, en el segundo, te dice que “no hay forma”.

      Saludos y nuevamente gracias, seguiré con estas historias

      • Sos un capo, me encanta como te tomás el tiempo para responder cada comentario.

        Yo la regla que uso (y que no es muy precisa) es decirla en voz alta y fijarme cómo me suena.

  7. Vi el título nomás y entré corriendo a decir: esperame que pongo el agua para los mates y me siento a leer pinta muy bien!

  8. No sé si habrás leído El Mundo y sus Demonios de Carl Sagan, en el primer capítulo habla sobre este tema. Y culpa en cierta medida a Frankenstein y todas las novelas/películas del genero, por crear el concepto de “científico loco”, ya que de ahí nace el rechazo que tiene mucha gente por la ciencia. Pero reflexiona que pese al mal uso que se le puede haber dado a los hallazgos científicos, la ciencia ha salvado muchas más vidas que las que ha quitado.

    Igual pienso que hay que diferenciar entre “descubrimiento” e “invento”, no podría jamás culpar a un científico por descubrir algo con potencial de arma, pero si puedo culpar a los que inventan las armas.

    • No sabía que Carl habló sobre esto, pero no me extraña, era un gran historiador, entre muchas otras cualidades que tenía. Pronto contaré de ellas en Maestros del Futuro.

      Y si, claro que ha salvado más vidas. Pero él seguramente hablaba en defensa de la ciencia, como paladín ante sus enemigos de siempre. Antes de Frankenstein y Mary estuvieron los clérigos que persiguieron alquimistas, científicos, y a cualquiera que propusiera algo contra ellos. Increíblemente siguen estando… y eso no nació aquella noche en Villa Diodati.

      El tema es que las preguntas que la novela se formula son completamente válidas, y más que estar en contra de los científicos (Mary misma lo aclara en su prólogo), dejan una guía ética. Una que ellos no deberían de abandonar u olvidar tan a menudo como este artículo demuestra que lo han hecho. Cabe aclarar que no era quizás la intención de su autora, pero ahí está, habla por si sola la historia, del libro y de los casos que dejé.

      Creo que tenés razón en la diferenciación, igualmente es parte de la paradoja que plantea el libro.

      Saludos Daniel

  9. hola Byron Rizzo. Excelente artículo, como otros tuyos aquí. No me pregunto acerca de los nuevos F. Si no más bien acerca de esas cosas que nos deja la literatura que en un primer encuentro no vemos. Tengo entre mis pequeños tesoros la edición publicada por La Hurraca ilustrada por Berni Wrigthson y prologada por Stephen King.

    Lo mismo me pasó al leer Farenheit 451 yo amante de la tecnología y el conocimiento y ver como nos va separando y haciendonos creer q esa virtualidad es una relación humana. Y ahí finalmente nuestro Frankenstein que nos conecta y separa, siendo maravillosa para difundir conocimiento y tan cruel como para destruir la honra, autoestima e imagen de cualquiera.

    • Me alegra que te agraden mis letras elmer foo Pequeño tesorito tenés entonces. Sobre lo que contás, me pasó hace poco lo más ejemplar, paradigmático: releí el único libro que no me gustó en toda mi vida.

      Soy lector desde antes de tener una memoria clara, al punto de que leer lo que sea me hace sentir bien y me es placentero. Salvo por un libro en particular, que leí, si mis cálculos son correctos, hace 10 años. No fue mala su lectura pero fue el único que me dejó un sabor de mente horrendo al terminarlo. Y eso siempre, siempre rondó mi cabeza, sobre todo en los últimos años. Sentía que algo tenía de especial, algo distinto, algo que ningúna otra lectura me dio. Afortunadamente hace cosa de un mes o menos, le dí su obligada relectura. Según tengo entendido fue malísimo para mucha gente… hoy te puedo asegurar que además de su importancia en mi vida, es un gran, gran libro. A pesar de que a muchísima gente le parezca malísimo como me semejó a mi en su primera lectura.

      No hay vuelta que darle, a veces es uno, que no esta listo para entender del todo lo que nos dicen.

      Iba a cerrar este comentario sin nombrarlo, pero creo que a más de uno le puede servir la experiencia. Acá pueden ver una crítica que, hace 10 años, tranquilamente yo podría haber hecho de este magnífico libro (aunque aclaro que no es mía, por las dudas). Y que sólo con el tiempo y la vida, hubiera corregido y desdicho. Saludos

  10. Muy bueno el artículo Byron, me dejaste tecleando. Lo que yo noto del monstruo internet es que antes, al ser menos gente la que se conectaba y por ahí con un conocimiento mas técnico de las cosas, el contenido que encontrabamos era muy bueno. Hoy en día me parece todo muy superficial, donde para encontrar algo interesante o que te saque de tus dudas hay que escarbar y bastante.

    Esa libertad que tenemos de estar conectados desde cualquier lugar al alcance de la mano nos abre un panorama gigante de información instantánea, pero al mismo tiempo cualquiera opina o publica sobre cualquier cosa alejando a la gente que le ponía “huevos” y contenido a las cosas.

    Por suerte los tenemos a ustedes que nos sacan a pensar un rato! jaja.

    • Coincido. Sin embargo, me parece que en algún punto gran parte del contenido superficial es evanescente.

      Es como el pop berreta; mirá los comienzos de Backstreet Boys y decime hace cuánto que no escuchás un tema de ellos.

      Tarde o temprano (ojalá más temprano que tarde), las personas con amor propio maduran y se refugian en el saber o al menos, en una idea lo más alejada posible de la ignorancia.

  11. Gracias por el artículo y a todos por los comentarios. Encontrar esta perla es disfrutar de un recreo en la semana.

  12. No soy muy amante del género del terror, pero lo que siempre me llamó la atención de Frankenstein, fue la forma de aplicar la ciencia ficción. Hace un tiempo leí que el inventor del Segway (el patín de dos ruedas eléctrico y computarizado), murió al caer de su invento. lo mató su propio Frankenstein. ¿o me equivoco?.

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