Si son conocedores de música electrónica o bueno, amantes de casi cualquier género medianamente reconocido seguramente más de una vez hayan visto el término “radio edit” (por lo general va entre paréntesis) al final de la canción en cuestión. Si se trata de un álbum lo más probable es que el tema en cuestión tenga la versión original y al final la versión “editada para la radio”, pero… ¿porqué hay dos versiones de la misma canción?

Viendo y considerando que todas las canciones tienen una duración distinta que difiere en casi infinitas variables en la época en la que las radios de Estados Unidos comenzaron a utilizar el sistema de “medición de audiencia” (rating) comenzó una disyuntiva: Si la competencia era cada vez mayor y justo están tocando una canción que no le gusta al oyente, ¿cuál es el límite de tiempo que éste podría soportarla sin tocar el dial para irse a otra radio?

Luego de bastante estudio y feedback, la mayoría de las radios comenzaron a cortar las canciones para que ocupen entre 3:00 y 3:30. Y cuando me refiero a cortar es literal.

Por entonces la música era tocada en cintas especiales (algunas hasta usaban casetes normales) así que el proceso se hacía con una guillotina para cinta, algo similar a los que hacían los editores de películas al cortar los fotogramas de la cinta de gelatina seca. Otra variable que influenció mucho en la duración de las canciones fue la imperiosa necesidad de “meter la mayor cantidad de canciones por hora” cuando el ranking de los 40 principales y nombres similares se hicieron un clásico en casi toda radio FM que se precie.

Radio antigua
Radio en HDR, imagen de Steve Bignell.

El problema

El gran inconveniente que tuvieron muchos de los primeros “cortes” hechos para la radio fue que se perdían muy buenas partes de las canciones y lo peor, muchas veces era imposible cortarlas sin que se note el “cut”, más que nada cuando las mismas eran de solos vocales o instrumentales. De hecho, hubo varias canciones que han sido éxitos rotundos a las cuales se les hizo imposible editarlas, pero eran tan exitosas que salían al aire de todas maneras y sin dudarlo. Tampoco eran tontos.

La solución

Con los años, la necesidad de las radios fue llevando a que las mismas discográficas y los estudios de grabación, junto a los productores que estaban conscientes de esto fueran armando una versión de cada single que sería rompedor para la radio, es decir, ellos mismos pensaban en qué cortes (quitarle la intro y los coros siempre fue lo más habitual) hacerles a las mismas para que sean lo más pegadizas posibles y por supuesto entren en el tiempo estipulado que por lo general se estima en “menos de 150 segundos”.

Además de los cortes, por lo general los radio edit tienen una edición a nivel musical. Es decir, están diseñadas para sonar con más fuerza (si se me permite la palabra) en la radio y así causar más impresión. Es normal que la voz suela estar por encima de los instrumentos y la “base” en caso de ser electrónica golpee con más fuerza.

Todo sea para vendernos el disco, ¿no?

11 Comentarios

  1. infiero que de ahí viene el nombre de “cortes de difusión” buena onda, no te la tenía.

  2. Como amante de la música electrónica, nunca entendí por que alguien querría escuchar el “radio edit”.

    Siempre escucho el “original mix” y cuanto mas largo el tema mejor. Buena info.

    • Es que los Radios Edits a veces están mejor estructurados, me acuerdo que cuando estaba de moda “Tell me why” de supermode yo preferia mil veces el radio edit, porque la original se me hacia muy larga y redundante incluso para los estándares de la música electrónica.

      Lo mismo que “Call on me” de Eric Prydz.

    • A mi muchas veces me a gustado mas las verciones de “radio edit” que las originales, que cansan un monton y pasan a ser repetitivas, hay pocas canciones electronicas que no sean cansadoras como para escucharlas en vercion original

  3. Buenísima info!

    La verdad que esto si no lo sabía y me re interesó.

    Un lujo como siempre guille!

    Gracias!

  4. A León Gieco le pasó algo similar con su tema Ojo con los Orozco, el tema original duraba casi 15 minutos y nadie se lo iba a pasar en por la radio, por eso sacó su versión más corta de casi 5 minutos e incluyó al final de album el tema original.

  5. Todo sea para vendernos el disco, tal cual.

    Esto está relacionado con la guerra del volumen, te suben todos los volúmenes para que un tema suene mas fuerte que otro. Es todo para vender, todo capitalismo.

  6. Curiosísimo y con un antecedente basado en la tecnología -o la falta de ella- y no en los estudios de marketing.

    Soy jazzera desde la infancia y como tal una de las primeras cosas que notás es el rush final de los temas. Ej: En los años 20, los “Hot Five” o “Hot Seven” de Louis Armstrong vienen tocando con mucho swing y de pronto se apuran y … silencio.

    Era porque las primeras grabadoras de discos simples de pasta tenían un límite de tres minutos. Nada de pistas, tomas en vivo y con un tipo que miraba que el material se iba terminando y hacía una señal.

    Eso fue por décadas y de hecho el “chan, chán” final de tantos tangos obedece a lo mismo.

    Habría que ver si la capacidad de atender tres minutos o simplemente la conveniencia de las radios se relaciona con aquello.

    El continente influyendo en el contenido. Chi lo sa.

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