Los japoneses y la Playstation 2 nos demostraron que los videojuegos como forma de expresión y experimentación artística son una posibilidad. Claro, hoy en día tenemos miles de estudios indies y grandes empresas que buscan ese tipo de títulos, pero hace una década no estaba demasiado claro, desarrollar de manera independiente no era tan sencillo y los monstruos de la industria dudaban antes de poner sus dólares en algún concepto que no estuviera probado. Por suerte dicha generación de game designers nos trajo algunas cabezas como la de Hideki Kamiya y quien nos ocupa hoy, Fumito Ueda, entre algunos otros a quienes ya les llegará el turno.

Fanático de la animación desde chiquito y con un gran interés en conservar vivos peces y pájaros (en resumen, atraído por “las cosas que se mueven”), en 1993 consiguió su título en el campo de las artes gráficas, del cual trató de vivir lastlando mucho alós y fileos durante dos años hasta finalmente decantarse por un trabajo en la industria de los videojuegos. Lo primero que encontró fue un puesto como animador en el estudio WARP ayudando a parir el survival horror con elementos de sigilo Enemy Zero para Sega Saturn que, como la consola que lo recibió, no tuvo demasiado éxito.

Cubierta de la versión japonesa de ICO, pintada a mano por Ueda
Cubierta de la versión japonesa de ICO, pintada a mano por Ueda

En 1997 Fumito (por favor abstenerse de hacer chistes con alguna sustancia) se cruzó de vereda y fue contratado por Sony donde empezó a trabajar en ICO, posiblemente su más ambicioso proyecto. Después de cuatro años de desarrollo con contratiempos que incluyeron el salto de PS1 a PS2 finalmente su creación vio la luz en el año 2001 recibiendo excelentes críticas pero malas ventas (posiblemente por no lograr enganchar al público occidental), aunque tiempo después se convertiría en un juego de culto.

Para 2005 y tras otros 4 años de desarrollo el Team ICO nos deleita con Shadow of the Colossus, “sucesor espiritual” de ICO que fue a diferencia de éste último un éxito de ventas y recibió los mismos halagos de jugadores, prensa, colegas y toda la industria en general que su antecesor.

Si quieren revivir éstos dos títulos (o no los jugaron originalmente) la mejor manera de hacerlo hoy en día es mediante la edición remasterizada de ambos títulos que salió como colección para PS3 e incluye algunos detalles que se perdieron en los ports gringos originales además de nuevas texturas, mayor resolución y soporte para televisores 3D.

La versión de PS3 se ve bastaaaante bien eh
La versión de PS3 se ve bastaaaante bien eh

Los lectores que me acompañaron hasta acá se estarán preguntando ¿Pero qué corno tienen de especiales esos dos títulos? Varias cosas. Fueron pioneros en el uso de técnicas de animación e iluminación (como bloom) e incorporaron mecánicas novedosas como los enemigos enormes de Shadow of the Colossus (de desarrollo y lanzamiento casi simultáneo a God of War) y la interacción con un personaje limitado controlado por inteligencia artificial de ICO (que vimos en Metal Gear Solid 2 y Resident Evil 4 entre otros). Pero lo más importante no son éstos detalles sino algo mucho más general.

El “diseño sustractivo”, concepto clave tanto en ICO como en Shadow of the Colossus, busca lograr una experiencia inmersiva mediante la eliminación de elementos distractivos como ser la interfaz de usuario o HUD, las mecánicas y controles complicados de entender y ejecutar e incluso cosas como el diálogo, la música o el argumento, que se ven reducidos a la mínima expresión. De ésta forma los juegos de Ueda quedan reducidos a una experiencia sensorial y cuasi sentimental, generando una conexión con el jugador que no muchos títulos logran. Éste concepto de composición minimalista se utiliza mucho en otras formas de arte como la fotografía, la pintura y la música, donde muchas veces “menos es más” y el mensaje o la idea detrás de una obra es mucho más claro al quedar despojado de todo adicional innecesario.

No, ni ganas tengo de jugarlo. Ni un poquito. Ni a palos.
No, ni ganas tengo de jugarlo. Ni un poquito. Ni a palos.

Lo ultimo que sabemos de éste artista es que se encontraba trabajando en el retrasadísimo The Last Guardian (que parece mezclar sus dos obras anteriores) cuando decidió desvincularse de Sony en busca de nuevos rumbos, aunque sigue participando en el proyecto como contratista externo y asegura que éste sigue firme y podremos disfrutarlo tarde o temprano. Ojalá siga brindándonos sus creaciones por muchos años más.

Y vos, ¿Jugaste alguno de sus juegos? ¿O qué estás esperando?

 

 

 

10 Comentarios

  1. El shadow of the colossus hizo que me comprara la ps2. No se como la consola movia ese juego. La sensación de soledad, la musica épica orquestal, los gráficos color sepia, un inolvidable dentro de mi corazón gamer.

  2. Recuerdo que hace muchos años unos amigos montaron un espectaculo artístico audiovisual donde hacían música y paralelamente proyectaban al Shadow of the Colossus siendo jugado en el momento. Ahí lo conocí y me encantó. Nunca pude jugarlo porque no tuve acceso a una PS.
    ¿Hay forma de correrlos en PC?

    • Si, un emulador de PS2 debería poder correrlos perfectamente :). Tené en cuenta que esas cosas son bastante intensivas en el procesador, si tenés un equipo de hace 5 años o uno actual pero con un micro Sempron o algo así vas a sufrir un poco.

      ¡Buenísimo lo del espectáculo, por cierto! ¿Tenés un link?

      • A mi, un core 2 duo T6300+ati 6570 que es masomenos del 2009 me corria el Kingdom hearts a maso 50 fps.

        Eso si, el humo parecia de engrudo, se arrastraba en esos momentos el render. Pero recontra jugable.

  3. Creo que los únicos juegos de PS2 que me bajé para jugar en el emulador fueron ICO y Shadow of Colossus… y no lo hice

    • Idem, lo tengo agendado hace bastante y no m doy tiempo, últimamente estuve tentado a comprarme una PS3 para jugar la versión remasterizada. pero fue mas fuerte y m compre una PS4 ahora esperando q algún dia salga algo de retro-compatibilidad, sino sera via PcSX2 nomas

  4. Vi el trailer de The Last Guardian y me pareció impresionante. Si bien no parece tener los mejores gráficos, la animación del bicho es muy fiel, parece real.

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