Los videojuegos, pasatiempo que tanto amamos, existen gracias a Japón. Con una creatividad inmensa y una capacidad innata para encontrar soluciones en momentos donde todo se va a pique, los japoneses salvaron la industria de los videojuegos en su peor momento, la reconstruyeron y, cuando vieron que entraba en un nuevo estancamiento, le volvieron a dar un reajuste.

Atari: la empresa culpable de que Japón intervenga en los videojuegos

En 1972, Atari lanzó uno de los primeros éxitos en la industria de los videojuegos: Pong. Una simulación que recreaba un partido de “tenis de mesa” con dos jugadores controlando paletas que se movían verticalmente para sacar la pelota de su zona e intentar embocarla en el campo contrario. Es probable que la historia del medio se remita un poco más atrás, pero todos estamos seguros de que Pong fue el videojuego que catapultó una nueva forma de entretenimiento. Los próximos años marcaron la llamada edad dorada de los videojuegos con éxitos como Space Invaders y fracasos importantes como E.T. Ahora bien, ¿Qué tiene que ver Atari, una empresa estadounidense, con la historia de Japón en los videojuegos? Gracias a Atari, Japón intervino con fuerza en el mundo de los videojuegos.

Nintendo: la única que tenía una buena baraja para jugar en la crisis

Con los videojuegos como un nuevo medio de entretenimiento, poderoso y con muchas posibilidades, pero sin una forma ni una dirección concreta que tomar, la industria entró en su peor crisis hasta el momento. La llamada Atari Crash de 1983 se originó por un exceso de producción de consolas hogareñas y videojuegos que jamás encontraron a un público para venderse. Malas estrategias, inexperiencia en un ámbito totalmente nuevo. En este momento, aparece la salvación, y se llamaba Nintendo.

Nintendo, una compañía que nació en el siglo XIX como una de las fabricantes de cartas Hanafuda en Japón, afrontó la crisis del videojuego de 1983 con un cambio de paradigma, una revolución en los videojuegos, que pasarían de ser vistos como un “juguete” a algo más que eso: un medio para transmitir ideas, pasiones e historias. Un medio narrativo.

Primero llegaron las consolas portátiles Game & Watch. A eso le siguió, bien pegadito en fechas, la inauguración de Nintendo of America. La empresa se abría al mundo, pero lo mejor no había llegado hasta 1981 con Donkey Kong, un videojuego arcade que marcó un antes y un después en los “fichines” con Jumpman saltando plataformas, subiendo escaleras, esquivando barriles y rescatando a la princesa secuestrada por un furioso gorila. Acá fue donde el mundo descubrió a Nintendo. Lo más importante, sin embargo, fue que Atari tembló, hasta derrumbarse.

En 1985, Nintendo lanzó la consola que traería nuevas experiencias: Nintendo Entertainment System (NES) en Estados Unidos, conocida posteriormente en nuestro país como Family Game. Y el videojuego que descubrían los usuarios de NES era nada menos que Super Mario Bros, el cual presentó la primera experiencia narrativa en un videojuego, con un carismático hombrecito con bigotes que atravesaba un mundo repleto de trampas y enemigos, y luchaba contra el malvado villano Bowser para rescatar a la princesa Peach. Lo más lindo de todo es que Super Mario Bros, así de creativo, original y rompedor como se presentó, fue tan solo uno de los primeros grandes videojuegos de Nintendo. Le siguió The Legend of Zelda con una historia fantástica y exploración de mazmorras, además de Metroid, pionero en el género metroidvania junto a Castlevania de Konami que, sorpresa, también es una empresa japonesa.

PlayStation: revolución de las consolas hogareñas

Mientras Nintendo seguía cosechando dinero con Game Boy (1989) y Super Nintendo (1991), la industria de los videojuegos le abrió las puertas a Sony, que en 1994 puso un pie en la industria con su primera consola hogareña, PlayStation, con una lectora de CD ROMS que marcaría una diferencia tecnológica frente a los cartuchos de la posterior Nintendo 64 (1996). Sin embargo, el éxito de PlayStation, una de las empresas más importante de nuestros días, llegó a través del lanzamiento de grandes exclusivos como Crash Bandicoot, Resident Evil, Final Fantasy, Metal Gear Solid y Gran Turismo. La revolución era en múltiples aspectos que iban más allá de un CD ROM: un control ergonómico para experimentar videojuegos en entornos 3D, una Memory Card para guardar partidas en vez de anotar passwords en una libreta, y con todo eso junto, la creatividad japonesa que hacía lo suyo con historias inolvidables.

Konami y Square Enix: los mejores cuenta-cuentos de PlayStation

Que una consola sea potente en términos de hardware, cómoda en términos de ergonomía y práctica en términos de usabilidad, no es suficiente para que se garantice un éxito en el mercado. En realidad, no hay ninguna norma establecida sobre qué es lo que traerá el éxito o el fracaso, simplemente hay que tener suerte mientras el talento se la rebusca con lo suyo. Es así como PlayStation, a finales de la década de los ’90, colaboraba con empresas como Square Enix y Konami para presentar videojuegos que irían un paso más allá con el medio, aprovecharían los entornos tridimensionales y los fusionarían con lo que más nos gusta del cine.

Final Fantasy VII de la hoy conocida como Square Enix, videojuego que aún es amado en nuestros días, se experimentaba como algo que no tenía precedente: un JRPG que de inicio a fin te hacía sentir parte de una aventura en la que realmente tenías control de todo lo que pasaba, con momentos de emoción máxima. Mientras tanto, Konami hacía lo suyo con Metal Gear Solid, desarrollado por Kojima Productions: acción táctica, un sigilo perfeccionado desde Metal Gear de MSX, escenas cinematográficas, personajes complejos y giros inesperados, una y otra vez, hacían de este videojuego una delicia que no dejaba indiferente a nadie.

Japón, videojuegos y 2021

Japón fue clave para el crecimiento y la vida de la industria de los videojuegos. Pero su importancia no se remite únicamente al pasado: empresas como Nintendo y Sony siguen siendo igual de importantes en nuestros días. Fue en 2017, uno de los mejores años de la historia de los videojuegos, que Nintendo lanzó Nintendo Switch. Una vez más, instaló una nueva forma de jugar, con cambios instantáneos entre un modo “sobremesa” y un modo “portátil”. Y lo más interesante llegó de la mano de uno de sus exclusivos, The Legend of Zelda: Breath of the Wild, que marcó el nuevo camino que tenían que tomar los títulos de mundo abierto con elementos de exploración, puzzles, aventura y acción que funcionaban perfectamente en armonía.

Y pocos años después de ese celebrado 2017, en nuestra actualidad, Nintendo Switch cuenta casi 100 millones de unidades vendidas en todo el mundo, mientras que la consola que le pisa los talones en PlayStation 5 de Sony, que acelera sus ventas cada vez más con una plataforma que parece que no cambia demasiado las normas del juego, pero sabe muy bien qué es lo que buscan los consumidores: aquello mismo que los enamoró en los ’90. Buenos exclusivos.

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