Hoy se cumple un año desde la salida de Half-Life: Alyx, un juego simplemente fantástico por donde se lo mire, pero del que voy a hablar poco y nada en este artículo. El aniversario de Alyx es solo una buena excusa para dejar de lado mi eterna evangelización de la realidad virtual y tratar de analizar el panorama actual de este mercado que sigue siendo un nicho, cada vez mayor, pero nicho al fin.

Para funcionar, para despegar, el VR necesita dos cosas. Buen hardware a precios razonables y buenas experiencias. En un producto que recién comienza, es lógico esperar una evolución rápida en ambos frentes.

El hardware tuvo una excelente evolución, no solo en sus características fundamentales, sino probablemente en la más importante: una reducción considerable de precio. Aunque podemos discutir si realmente estamos ante una segunda generación de cascos o simplemente hemos visto una iteración de la primera, hay avances notables. La calidad de imagen es hoy impresionante y la posibilidad de jugar de forma inalámbrica, incluso sin necesidad de tener una PC es una realidad. Hoy un Oculus Quest 2 arranca en usd299 y es todo lo que necesitas para probar de qué se trata esto.

La otra parte de la ecuación son las experiencias, sean juegos o no, y es donde las cosas no son tan esperanzadoras como uno quisiese. ¿Hay experiencias fantásticas? Sin dudas. ¿Muchas? No diría que las contamos con los dedos de una mano pero casi…

Y acá es donde vuelvo a Half-Life: Alyx, el que es para mí, el mejor título de realidad virtual que ha salido hasta ahora. En un género que día a día experimenta nuevas fórmulas, que haya pasado un año desde su lanzamiento y que nadie esté siquiera cerca de quitarle el título, preocupa un poco. Incluso viendo los títulos que se vienen, no puedo nombrar dos que parezcan estar en condiciones de superarlo (mi única apuesta es Lone Echo 2).

Sensaciones increíbles. Hacia acá debe ir el VR.

Si me apuran a dar un top 5 de las experiencias más memorables que he jugado en VR, menciono obviamente a Alyx (2020), Lone Echo (2017), Superhot (2017), Star Wars: Squadrons (oct. 2020) y les doy un premio compartido a los diversos simuladores de autos que uso. Después podría armar mi top 5 de entretenimiento, más divertido que memorable, que se lo llevan Beat Saber (2019), Eleven Table Tennis (2016), In Death (2018), Death and Buried (2016) y Echo VR (2017).

¿Ven el patrón? ¿Tiene sentido que haya tantos títulos de hace cinco años, en un género nuevo, al tope de mi lista? Si quisiese armar un Top 10 de los mejores juegos de un año específico tendría que ser generoso para meter varios en esa codiciada lista.

¿Significa eso que estoy arrepentido de haber comprado mi casco de realidad virtual? Para nada. Es más, creo que es una de las mejores compras que he hecho, pero tal vez yo no sea el mejor ejemplo, porque decidí tirarme a la pileta apenas la abrieron sin pensar en cuánta agua había. Pre-compré el primer Rift y la sonrisa de oreja a oreja no me la sacaba nadie. La realidad virtual tiene, a otro nivel, el mismo fantasma de los televisores 3D, hace falta probarlo para convencerte y no hay publicidad que realmente te transmita la sensación de usarlo. Dudo que alguien que pruebe los buenos títulos del género sea capaz de desestimarlo, pero hay que llegar a eso para querer realmente uno.

Para que el género despegue, para que no haya que convencer a alguien de comprar un casco sino que se vea como un objeto de deseo, hay cosas que necesitan cambiar. Con el Quest 2 diría que el hardware llegó a ese punto casi ideal, está en un rango de precio que lo pone prácticamente como una compra impulsiva para mucha gente, pero las experiencias no están acompañando todavía. Hoy la realidad virtual necesita que sea difícil elegir entre los mejores juegos de cada año, necesita que el catálogo sea extenso y de calidad, necesita más juegos como Alyx, más experiencias inolvidables, más momentos mágicos donde te sentís dentro de un mundo fantástico y te olvidás que estás en un cuarto con una pantalla a centímetros de los ojos.

2 COMENTARIOS

    • Hola! Yo lo importé directo con Amazon Italia, me llegó a la puerta de mi casa en menos de una semana, es muchas veces la mejor opción y podés pedir el reintegro del impuesto en enero del 2022. Saludos!

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