Incontables horas frente a un software que camina entre lo artístico, arquitectónico y matemático, me han enseñado que estos programas en particular, tienen mucho más que normalmente no podemos ver en su recorrido; o incluso, englobar en una palabra tan corta como “videojuegos“.

Si, como tantas otras cosas en la vida, llámese trabajo, escuela o deportes, el significado detrás de la palabra puede guardar amigos, anécdotas y muchísimas otras vivencias que inicialmente nada tienen que ver con la actividad en sí. Que nos llevan años o hasta décadas atrás en el tiempo, en un viaje parecido a ése que tenemos cuando olemos una comida casera que nos recuerda a los abuelos o la vieja.

Fanatismos y grandes pasiones de épocas que pueden llegar a parecernos extrañas hoy en día. ¿Hubo una guerra entre SEGA y Nintendon’t? Pasto para leyendas propias y memorias personales. Muchos dicen recordar esos juegos primigenios en su vida como grandes estándares que pocas o nulas veces han logrado encontrar de nuevo en su camino. En algunos casos es justificado, pero en muchos otros la nostalgia y los recuerdos se tiñen con el dorado del tiempo.

Galletitas de 8 BITS

Quizás por eso el concepto del revival está más vivo, cacofonías aparte, que nunca. El reciente anuncio de que Majora’s Mask tendrá su versión aggiornada levantó a una multitud embravecida de la alegría. Yo por mi parte, que vengo leyendo hace más de diez años lo bueno que era, espero que sea una genial oportunidad de vivir en carne propia todas las experiencias e interpretaciones que pude encontrar a lo largo de mi ocupación lectora gamer. Porque no pude jugarlo en su momento, ya que no tuve Nintendo, y al hacerlo brevemente hace no mucho, la explosión poligonal casi me dejó sin cejas (y eso que juego asiduamente muchos ASCII). Nobleza obliga, debo decir que me quedé traumando un buen rato con Link.

Sin embargo, sé muy bien que probablemente no disfrutaré tanto como aquel muchacho que de joven pudo catar la entrega más oscura y enigmática de Zelda. Porque él no verá explosiones de polígonos, mecánicas desfasadas o límites de hadware y software, sino historias, momentos, aventuras. Recuerdos que le llegarán casi desde otra vida. Como me pasa a mi con algunos de mis innegociables, que cada tanto vuelven a poblar mi PC, aunque sea para ver el ícono ahí.

Grandes sagas del videojuego se han montado en la ola de regresar, con resultados dispares. Baldur’s Gate, por ejemplo, tuvo la muy mala suerte de quedar, en su versión más moderna, lejos de lo que el juego original moddeado podía llegar a ofrecer. Pensando en eso detenidamente, nos damos cuenta de hasta qué punto es posible que llegue el aprecio por un software: La comunidad hizo mejor el trabajo que una empresa dedicada exclusivamente a eso.

En las míticas palabras de un almirante calamar del espacio: "It's a Trap!"
En las míticas palabras de un almirante calamar del espacio: “It’s a Trap!”

La esencia misma de ese programa llamado Baldur’s Gate es tan grande, tan profundamente arraigada en los sentimientos de los que la sintieron, que ellos mismos, altruístamente y por disfrute personal, decidieron continuarla, estirarla y llenarla aún más de vida. Una especie de magia blanca que los llama a continuar su legado. Encerrado entre su código se encuentra algo más que unos y ceros.

Con muchos juegos pasa exactamente eso mismo. Y es que el alma de un videojuego no radica únicamente en sus gráficos, su maquetación, su entorno o matemáticas específicas que le permiten subsistir. Sino mucho más, en la interacción que genera con las personas que lo disfrutan, lo entienden y asimilan, convirtiéndolo en una parte de sus vidas. Así cómo, dicen, el espíritu trasciende al cuerpo.

El alma de un videojuego es esa transferencia, el encapsulamiento de un momento que para nosotros no tendrá mucho de especial… pero esperemos unos años y veremos como las emociones afloran al recordar qué hacíamos de nuestras vidas por esas épocas.

Como un buen libro, nunca habrán demasiadas relecturas. Sobre todo si dejamos que el tiempo pase lo suficiente. El libro siempre será el mismo, pero nosotros no. Veremos cosas distintas y entenderemos otras. Con suerte quizás hasta dialoguemos con nuestro yo anterior, con menos experiencia en ése gran juego llamado vida. Heráclito lo expresó hace más de 2500 años de ésta forma: “En los mismos ríos entramos y no entramos, pues somos y no somos los mismos“, popularizada como “no se puede entrar dos veces en el mismo río“. Me pregunto que pensaría de saber que alguien utilizaría su metáfora para hablar de videojuegos. Libro, río, videojuego, película. ¿Hay, salvando las distinciones y el buen gusto particular, alguna diferencia?

Quizás me pregunto demasiadas cosas. Mi única certeza es que Diablo II me recuerda a mi vieja, que tuvo una amazona nivel 92 en single player, y todas las horas jugando. Que Counter Strike me hace sentir en la boca los sándwiches de milanesa que comíamos con los chicos por las mañanas en el cyber, esperando después de gimnasia a entrar en la secundaria. Que Neverwinter es parte de mi universidad, mi rebeldía, mi inicio en el rol. Y que Red Alert, Command & Conquer y Age of Empires, son todas las noches y tardes planeando estrategias con mi viejo para pasar campañas pseudo-históricas.

Wallace_Presidente
¡Pow!, justo en la nostalgia

También estoy seguro, por la calidad intrínseca de esas obras, que si se las muestro a algún chico (o lector que no los conozca) de 7, 10 o 13 años como lo era yo, probablemente las disfrute muchísimo. Sin dudas, habrán otros que las encontraran arcaicas, echarán en falta los gráficos y quién sabe que más. Ninguno de ellos sentirá lo que yo siento ahora al nombrarlas. No verá las experiencias, a las personas, al corazón detrás.

Pero tal vez, ojalá, alguno dentro de 15 o 20 años, los vuelva a encontrar en la memoria, mire al pasado, y me vea a mi. A su vida en ese momento, a él mismo de chico.

Porque el corazón de un videojuego, en el fondo, es uno mismo.

19 Comentarios

  1. “No tenemos un líder. El rey de Escocia ha muerto y no tiene herederos. La guerra se acerca por el sur…” y etc, se me quedó grabado a fuego. La nostalgia mueve mucho! Es que los videojuegos que nos tocan adentro quedan grabados en todos los sentidos. Muy buen artículo! Con los ejemplos que diste, me hiciste recordar la experiencia que fue para mi pasar el Super Mario la primera vez a los 4 años y la cara de mi papá que nunca lo logró. O lo abierto que tenía los ojos ante los graficazos 3D del primer Tomb Raider cuando se abría la cueva y empezaba a jugar. O cómo viví la experiencia de entrenar los pokemons que yo quería, todo el día viciando con el juego, que cada vez que visito a mi abuela, o voy a la playa en reposera, o al patio, o el solo hecho de que llegue el verano me hace acordar del Game Boy, así mismo lo saco del cajón y me vienen las ganas de revivir esa experiencia con un matecocido en lo de mi abuela. (Ahh cuando yo dejaba el aparato mi mamá jugaba al casino de Celadon City y con eso conseguía los créditos para los premios raros jeje). Más cercano en el tiempo, recorrer Rapture fue una delicia, experiencia inolvidable, entre que me gusta la arquitectura -especialmente el art decó- más toda la carga emocional que le adicionaba ese juego. Cada vez que me topo con un edificio del estilo, como la obra de Francisco Salamone, me es imposible no asociar una cosa con la otra. A fin de cuentas esas historias digitales interactivas calan hondo en diferentes aspectos de nuestras vidas, cosa rara cuando te ponés a pensar que son “solo” jueguitos. Como que nunca me voy a lograr desprender del SimCity, juego imbatible cuya alma la mantiene viva la comunidad hace más de una década (el 4), así como hay quienes no se desprenden del Civilization o el Transport Tycoon, así sean versiones viejas.

    Por cierto, voy a ser de los primeros compradores del Zelda Majora’s Mask, no lo podía creer cuando me enteré! Tampoco lo pude disfrutar en su momento. Intenté emularlo hace mucho pero era imposible. Hoy sí se podría tranqui, pero quedó ahí olvidado, hasta que ahora ya que tengo la consola llegó esta nueva oportunidad y como dios manda!

    • Son solamente jueguitos. Igual que los libros, las películas, el arte. Son eso y mucho más al mismo tiempo. Como la vida misma. Una saludo y gracias por tus memorias Jaguar

      • A mi me hiciste acordar a cuando tenia once y los amigos de mi hermano se mofaban de mi corte de pelo, iban a campeonatos de videojuegos y cartas pokemon entre otras, un dia me canse y los hice pomito en el Need for Speed luego de ganarles en el Tekken.Ahi fue el unico momento en que mi “hermano” dijo “es mi hermanita, tomen” ademas de aclararles que en mi familia nacias con una consola bajo el brazo, o no nacias mas o menos..nunca fui de muchos amigos en carne y hueso, pero los que tengo aunque virtuales, son mis mejores amigos y los conoci en el “vicio”… Probando juegos para una sacha empresa creadora de apps vi como un grupo de amigos se volvia un JUEGO, y quede helada.

        Las fotos de tus post me trajeron muchos recuerdos, y ver que no solo es la teoria de cuanto de memoria tienes que tener, cual tiene mejores graficos, etc, si no tambien es como generan momentos y construyen situaciones en nosotros, que pueden hacer que un juego como “la viborita” nos traiga recuerdos muy graciosos.

  2. Me quedo con esto.

    “Porque el corazón de un videojuego, en el fondo, es uno mismo.”

    Cuantas veces he querido compartir lo que para mi eran juegos que dejaban una marca profunda e imborrable y sentir una frustracion inmensa.

    Ojala sea como vos decis y alguien de aca en años juegue y siga encontrando esas emociones, gente, experiencias.

    En fin aunque suene medio putin.

    El corazon detras de un videojuego.

    • Dales a que jueguen y se transformen ellos en el juego. Si les gusta y lo aceptan, sabrán entenderte con algunos años de delay. Sino, mucho más que acercarle la luz a alguien no puede hacer uno para que lea. Sino pasáles este artículo, por putín que sea jajaja. Quizás así lo entiendan mejor. Un saludo Martin. En unos años lo confirmamos, pero te aseguro que se quedan

  3. Es que más allá del juego en sí mismo, yo creo que nuestros recuerdos están ligados a otros recuerdos que van en paralelo. Por ejemplo, si recuerdo los picapiedras para NES (aunque lo tenia en “Family”) también recuerdos mi frustración y recuerdo a mi vieja intentado terminarlo, hasta que lo logró. Si recuerdo Metal Gear Solid, me acuerdo de mi cumple numero 15 instantaneamente. La carpeta que usaba para Dibujo (que habia venido con la Hobby Consolas) y por lo tanto me lleva a recordar esos años escolares y a tantos compañeros que dejé de ver con el tiempo. Si recuerdo Counter Strike recuerdo la gente de los cybers, y eso me lleva a recordar más cybers. Lugares a donde ya no se puede volver, como el tiempo que no puede volver atrás. Por eso me da tanto por las pelotas la gente que denigra a “los jueguitos” porque no tienen ni idea de lo que generan y generaron en tanta gente. Brindo por por todos esos recuerdos, que nadie nos puede quitar. Un abrazo.

    • Es como los que denigran al fútbol y nunca fueron a la cancha.

      Algunos tenemos curiosidad por lo desconocido, otros le tienen miedo, otros esconden sus sentimientos atrás de la desacreditación sin fundamentos.

    • Es cierto, va más allá del juego mismo, pero está íntimamente relacionado con éste. Y por una especie de transferencia, que da empapado de nosotros ese software, y nos trae las más dispares experiencias del pasado. Como dijeron vos y Tsu, es parte del desconocimiento, del no entender, quizás mal llamado ignorancia, el criticar o hasta tener odio. Pero bueno, es parte de la dinámica humana, se puede cambiar, pero algunos sistemas operativos de la cabeza se niegan a actualizarse. Un saludo muchachos, y a seguir jugando.

  4. Sin tanto solo hubiese jugado desde mi infancia, que penoso es para mí esté artículo, pero tienes toda mi admiración por el final mensaje.

    • No te hagas problemas Goutta. Hay muchas cosas guardadas en la memoria aunque no las veamos. Y por lo otro, podés jugar ahora mismo. Vas a ver que en 20 años te vas a acordar de lo que juegues ahora, y de qué hacías por estas fechas.

  5. ¡Moooy linda nota!

    “Como un buen libro, nunca habrán demasiadas relecturas. Sobre todo si dejamos que el tiempo pase lo suficiente. El libro siempre será el mismo, pero nosotros no”.

    Hace poco me compré “Sonic The Hedgehog 4 Episode I” por Steam para revivir los 7 u 8 cartuchos de Sonic de “la SEGA” que jugaba con mis años para adelante.
    Pero en realidad ya había revivido todo esto con mi cuñadito, que por el 2012 con sus 8 años lo introduje en Sonic (hasta entonces jugaba feos/baratos juegos en flash vía navegador), le bajé un emulador, el Gens, y las roms de Sonic 2 y 3. ¡Para qué! Al otro fin de semana que lo visité ya había terminado el Sonic 3, quería que le baje otro, que escuchó de un Sonic 3D, y empezó a leer la historia de Sonic, los distintos personajes y sabía mas de la saga que yo, que allá por ’98 cuando jugaba, no existía Wikipedia ni nada similar. Así fue que paso el tiempo y en el 2013, estando afuera por mis estudios, me entero que mi cuñado decidió festejar su cumpleaños usando como tema a Sonic, así la torta se convirtió en la cara de un erizo azul, las tarjetas lo llevaban impreso, había un mantel con muchas pequeños sonics, y un gran cartel a base de un olvidado cartón que se convirtió en un Sonic a escala real. Y así fue que el desgraciado de Sonic lo hizo de nuevo, convirtió a otro niño en fanático de la fabulosa pieza de arte japonesa que son esos sprites con sus 256 colores (¿o eran 16bits de colores?) con una música fabulosa y una historia detrás que a un niño atrapa inconscientemente. Y así fue que descubrí que la saga sigue viva y siguen lanzando juegos, y el niño que llevo dentro recobró su fanatismo más allá de los sprites, los 256 colores, o los FPS a que corre un juego, todo eso es secundario.

    P/D 1 : Tenés alto don para los títulos, te voy a tener que pedir que hagas el título de mi tesina.
    P/D 2: Al comenzar a leer pensé que escribía Guille, desborda nostalgia la nota y me dije, tiene que ser Guille

    • Con mucho gusto Spin! y gracias por la referencia al maestro de esta casa, yo siempre le digo que es mi referencia a la hora de escribir por estos medios. Con respecto a Sonic, y los juegos llenos de alma, que mejor explicación que esa. Hay cosas que están hechas con amor y para la posteridad, no hay vuelta que darle.

  6. Byron, para cuándo un libro? Con ver el título solamente me dije “PARÁ, ESTO ES DE BYRON”, y corrí a sacarme las zapatillas, a buscar una lata de cerveza a la heladera (si, en ese orden porque me la banco) y a poner música que me ambiente la lectura.

    No alcanzan los adjetivos, que redactor que ha fichado este blog por favor!!!

    • No puedo hacer menos que agradecerte tu predilección, espero que lo disfrutaras mucho Y por cierto, hace años que trabajo en una novela, que ya anda por proceso de edición, veremos que sale de esa locura, jajaja. Un saludo!

  7. Muy buen articulo, la verdad que me siento muy identificado con lo que describiste. Tendermos mas o menos la misma edad?

    Los juegos de estrategia tendran algo que le gustan a los señores de mas de 50? Porque mi viejo jugaba a los mismo que nombras y agregale el Commandos y todas las secuelas Red Alert 2, Age of Empire 2, etc ,etc Muy buenos recuerdos me trajo este articulo de los momentos compartidos frente a algunos de los niveles casi imposibles de esos juegos.

    En cuanto a los remakes me parece que deberian dejarlo asi, Baldurs Gate Enhaced Edition es un choreo a mano armada, deberian ir en cana por agregarle 2 o 3 personajes que peores no pueden ser y un par de misiones cuando la comunidad armo historias enteras para ese genial juego.

    Me parece que algunos juegos deberian quedar en el recuerdo, en algun momento instale el para mi mejor juego de play Final Fantasy VII y la verdad es que vi un par de cuadrados con personajes cabezones…

    No cambio para nada mi opinion sobre el juego pero el tiempo no perdona ni siquiera a nuestros juegos favoritos……

    • Tengo 24 años con respecto a los RTS, pasa que hubo una explosión muy fuerte de ellos a finales de los 90’s. Tanto Command & Conquer como Age of Empires sacaba sus mejores entregas. Tiempo después haría lo propio Starcraft, Warcraft, Empire Earth, y tantos clones más.

      Lamentablemente se saturó la idea, quisieron aggiornarla como pudieron y en la mayoría de los casos fue para mal, o al menos, sin llegar al nivel antes mostrado.

      Yo suelo jugar juegos viejitos, y es cierto… la explosión de píxels o polígonos puede ser casi letal, pero si le seguís dando se pasa y te engancha de nuevo (a menos que ya te lo sepas de memoria, ahí pierde un poco la magia). Al final, vale la pena. Aunque el tiempo no los perdone, nosotros sí. Y quizás esa sea otra reflexión más sobre nosotros mismos, capaces de entender que al fin y al cabo no era la gran cosa… pero sí lo fue, para nosotros, por un momento.

      Saludos.

      • Excelente articulo, gran frase. Tengo 37 años, y tengo miles de recuerdos relacionados con los videojuegos, desde el Ghost´n Goblins hasta Mass Effect, nunca deje de jugar, es como vos decís el corazón del video juego es uno mismo.

        Te felicito. Abrazo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here