Resumen del artículo:

Odysee es una versión liberal, descentralizada, cuasi anárquica de YouTube, que si bien se parece mucho a la Youtube del 2010 con tintes de P2P, el mayor problema que tiene es que se esta tornando en un puerto seguro de ideas extremistas y peligrosas y al mismo tiempo carece de herramientas para controlarlas y frenarlas. En medio de la crisis bélica ucraniana, se hicieron eco de ser portadores de la libertad al darle voz a los medios rusos censurados. Hoy, se fomenta como un puerto seguro de ideas «expulsadas de otros lados» en nombre de la libertad de expresión. Resultando lamentablemente en ser un puerto seguro de ideas extremistas y radicales. Al igual que deja en evidencia de como los gigantes de las redes sociales que en teoría son internacionales, terminan respondiendo lamentablemente al poder norteamericano de turno.

El artículo:

Si hay algo que todo internauta aprende a lo largo del tiempo es que este chiste de la internet esta aún en la cuna.

Rodeados de tecnologías e industrias que tienen decenas o centenas de años, internet, o la versión globalizada de esta, tiene con mucha generosidad y suerte 3 decenas de antigüedad.

Teniendo en cuenta que tuvimos libros, diarios por siglos, como también radio y televisión por una buena cantidad de décadas, es muy difícil ver «algo nuevo» en estos medios.

Esa es la virtud y la decadencia de tener un medio estable y desarrollado, cada una de las industrias de distribución de información tiene ya todo el circuito de producción armado, desde editores, a escritores, a productores, a inversores, como también aceitados, afinados y presupuestados las formas y los precios para publicitarse en estos mismos. Si hay algo que es la internet, que es todo lo contrario a esto.

Año tras año la industria se modifica, va construyendo nuevas reglas de juego, y recién hoy en el 2022 podemos comenzar a predecir qué forma va a tomar la internet en el futuro próximo.

La belleza de haber tenido un medio de distribución tan en la cuna como este, es poder haber vivido los años locos de la anarquía, donde todo está permitido, no por leyó por merito, sino por falta de medios de control, organización gubernamental, o la no existencia de mega corporaciones de miles o decenas de miles de empleados que controlen casi todo el ecosistema de la internet como la controlan hoy empresas como Google desde Chrome, Youtube, su buscador y su mega agencia de publicidad.

Aquellos que nos leen hace rato, ya deben estar enterados de como desde Tecnovortex, esta visión monopólica y centralizada de la internet, más que sumar, nos resta. Teniendo en cuenta como el concepto de weblog fue prácticamente aniquilado por las corporaciones de las redes sociales, donde la mayoría de los blogueros o persiste por gusto, o se vio obligado a trascender al arte del video, del stream, o del influencer en general.

Si bien, los tiempos cambian y la gente se adapta, me es imposible olvidarme como el simple hecho de que Google descontinúe sorpresivamente Google Reader, tendió a que todos los blogueros tengamos que abandonar la filosofía de «independencia» a la hora de distribuir contenidos, para terminar dependiendo de páginas de redes sociales para publicarnos y publicitarnos.

Internet, especialmente de la mano de estas mega corporaciones, tiende constante y exponencialmente a la centralización de los medios de información. Donde hoy, controlar 3 empresas claves puede llevar a definir que es verdad y que es mentira, que está permitido y que está prohibido o hasta que es correcto y que es incorrecto en el subconsciente de la mayoría de la población.

Con esto dicho, hay cierto orgullo en ser un medio independiente. Saber que salvo que venga el editor general con un martillo a censurarme, no hay ni empresa ni publicista que pueda ni comprar mis palabras ni callarme si mis opiniones les desagradan. Esa libertad es una de las libertades fundacionales del periodismo independiente.

Pero dentro de esa independencia, se sabe y se sobre entiende que toda libertad moderna viene siempre con un asterisco. La clásica de «mi libertad termina donde arranca la del otro». En otras palabras, uno puede ser libre mientras respete las libertades de los demás. Uno no puede publicar textos fascistas, homofóbicos o racistas sin esperar contracara alguna. Porque a cada texto racista que publicamos en nombre de nuestra libertad, trae consigo una pérdida de libertades por parte de la raza a quien libremente queremos defenestrar. Siempre que los medios de comunicación se movieron con racismo, la sociedad acompañaba sin juzgar, siempre que ridiculizaron al gay, la sociedad siguió sin chistar. A criterio personal, encuentro este como el compromiso entre la libertad de dar una opinión, y la responsabilidad del comunicador de entender todas las aristas que devienen de su publicación. Por dar sólo un ejemplo: yo tengo la libertad de ser homofóbico, pero no de publicar elementos homofóbicos, porque el resultado final de mi publicación hace más daño, que el daño que puede provenir de perder la libertad de poder publicarlo.

Este, a criterio personal, es el precio a la libertad. El saber y entender que nuestras palabras tienen consecuencias por fuera de ser una simple opinión, y que en el momento en que uno tiene una audiencia, y toma la decisión de ventilar un mensaje, debe ser precavido y maduro, en tratar que una opinión no devenga en daño intencional, ya sea por nuestra culpa o de nuestra audiencia en general.

Lamentablemente, en la anarquía de la internet, sobran individuos que armaron su carrera de comunicadores con postulaciones racistas, homofóbicas, conspiranoicas, y extremistas. Algo que en los últimos años, de la mano de la presión de «las agencias de marketing», estas mega corporaciones de comenzaron a controlar de manera más ardua pero poco precisa. A un punto donde en vez de perseguir al homofóbico, se sabe que Youtube te castiga por hablar de temáticas LGBT en tus videos, ya sea a favor o en contra, donde directamente ocultan y esconden todo video que toque estos tópicos. Después de shadow banearte (es decir, que tus publicaciones no salgan en los algoritmos o en las búsquedas pero sigan «vivas»), se ponen la banderita gay en el mes del orgullo, siendo toda esta pantomima una orquesta triste y nefasta.

La peor parte es que la existencia de estas herramientas de control de la información ponen tácitamente la confianza de que estas mega corporaciones más que preocuparse por sus ganancias a corto plazo, se preocupan por mantener reglas de juego claras y coherentes. Reglas que especialmente hoy no podrían ser más turbias.

Lamentablemente en el 2022, este status quo derivo en que Google. Facebook y Twitter funcionan como arbitrarios de la verdad y la justicia, censurando a gusto medios y publicaciones, ya no por ser nefastas o ilegales, como contenido homofóbico o racista, sino por ser «la prensa enemiga». Y nos guste o no, nuestra internet occidental y liberal se está pareciendo año tras año a la internet censurada de ciertos gobiernos orientales que tanto aprendimos a criticar y a detestar.

No debería sorprender, que en este entorno donde las reglas de juego se tornan cada vez más grises, surja un sinfín de propuestas modernas que vienen a remplazar a estas «nefastas mega corporaciones», por otras «no tan nefastas mega corporaciones». Vimos con el tiempo una serie de clones de Twitter, que usualmente están vendidas por ser «más liberales que Twitter», pero que fracasan por el síndrome del puerto seguro. Donde twitteros que son echados de Twitter por ser controversiales transicionan a estas nuevas redes más liberales, invocando a sus seguidores, donde si bien son redes que «están abiertas hacia todos», los únicos que realmente se benefician de estar ahí suelen ser las comunidades expulsadas de otro lados. La tragedia es que, si bien estas redes suelen ser heterogéneas en un principio, a lo largo de los años, estos puertos seguros invitan de manera exponencial a ideas tan radicales y extremas, que no debería sorprender que el resto de los usuarios más «normalitos» las terminen abandonando.

Estas comunidades expulsadas que vienen a ocupar estos nuevos espacios, suelen ser en la gran mayoría de los casos, radicales. Usualmente con discursos muy agrietadores, donde los argumentos se vuelven cada vez más violentos e intensos, fomentados por lo que termina siendo una cámara de eco. No es raro ver como una página hiper liberal como 4chan en los últimos 15 años paso de ser la cuna de los memes, a ser un caldo de ideologías extremistas, usualmente nefastas. A un punto donde tanto yo como mis amigos que participábamos periódicamente de ese foro, pasamos directamente a evitarlo, sintiendo que «la vieja 4chan» estaba no solo muerta, sino que era imposible revivirla.

4chan, en términos tecnológicos, no tiene un solo elemento que fomente el extremismo. Pero dentro de su ideología hiper liberal, funciono toda la vida como un puerto seguro, casi lo mismo podemos decir de Taringa, si es que alguno recuerda ese antro.

El síndrome del puerto seguro, es por lejos el mayor defecto que tiene la internet anárquica moderna. Donde medios y comunidades que creen fielmente en la libertad de expresión, carecen de herramientas, ya sean tecnológicas o sociales para frenar esta constante expansión del extremismo del pensamiento. Donde una vez que el extremismo toma raíces en estas nuevas redes, termina expulsando ya sea mediante sometimiento, o directamente hartazgo, a todo aquel que no comparte o sus puntos de vista o su manera radical de discutir y pensar. Que si somos sinceros, muy poco hicieron las mega corporaciones en estos últimos 20 años para frenar el avance extremista del pensamiento, que estas mismas corporaciones fomentaron. Y no puedo negar lo angustiante que puede ser para muchos, que herramientas que se suponen que están y existen para controlar que los discursos de odio no tomen raíces, terminan siendo utilizadas como herramientas de propaganda, en medio de una crisis bélica.

Te pares donde te pares, anti-Rusia, anti-Ucrania, o anti todos, no es difícil sentirse… raro con que RT y Sputnik desaparezcan de toda Internet occidental de la noche a la mañana. Que si bien personalmente tengo muchos motivos para oponerme a esos medios, considerarlos prohibidos por ser parte de la plataforma propagandística rusa me parece peligroso. Por más de que personalmente considere que son medios que restan más de lo que suman, me parece muy peligroso la velocidad en que el gobierno de Estados Unidos no solo forzó a estas mega corporaciones a tomar un bando. Sino que dejó en claro el sinfín de herramientas que estas corporaciones poseen para ser los árbitros de la verdad, y que pocos motivos necesitan para censurar un medio únicamente por ser el enemigo. Me deja un sabor muy agrio en la boca saber que si Estados Unidos decide (nuevamente) invadir, estos medios más que censurar al invasor por invasor, van a censurar al enemigo, por enemigo.

En este contexto, Odysee surge como una alternativa a Youtube, donde (en teoría) este tipo de censura no forma parte de su plataforma. No solo este tipo de censura sino que todo tipo de censura, tornándose en otro de estos medios hiper liberales que hacen de la libertad de expresión un axioma. No solo eso, sino que en respuesta a la censura general que recibió RT y sputnik, tanto sus redes sociales como su creador, salieron a defender y brindarles a todos aquellos que fueron expulsados de las redes tradicionales, un puerto seguro donde puedan hacer de su libertad de expresión una realidad.

Ahora, donde Odysee se vende como un norte de la libertad de expresión, al entrar, uno se encuentra con un conjunto heterogéneo de contenidos, desde canales linuxeros, a videos de gameplays, como también videos con contenido homofóbicos, o principalmente lo que más ves hoy a primera instancia, es prensa rusa hablando pestes del pueblo ucraniano a quien con gusto su líder invade. Justificando la invasión a mecha y trecha, aprovechando que la mayoría de los consumidores de videitos carecen del contexto histórico justificando que fue ucrania quien provoco su propia invasión, siendo a criterio personal la versión geopolítica del nefasto argumento de «los invadieron por tener puesta una pollerita muy corta».

La verdad, puedo entender porque a más de uno le desagrada la propaganda rusa, no hay peor que una nación invasora justificando que el culpable de la invasión la tiene el invadido. Y me encuentro en ese grupo, criado en paz, libertad y democracia, que le parece ridículo y preponderante que en el siglo XXI aun tengamos naciones que hacen de la invasión un negocio. Sea esta nación Rusia, Estados Unidos, o el imperio de turno en general.

Pero, esta demonización del ruso por parte de los medios occidentales, no hace más que dejarme en claro, que poco y nada van estos medios a hacer cuando Estados Unidos decida «intervenir militarmente una nación» como hizo, y lo estuvo haciendo en los últimos 70 años. Hay un viejo chiste en la política que el único país que nunca sufrió un golpe de estado fueron los estados unidos, y la razón es porque no hay embajada de estados unidos en estados unidos.

Bajo este contexto, es innegable la importante presencia de medios como Odysee, que por fuera de la mano controladora yankee, busca brindarle un lugar a los medios rusos para no darle un lugar monopólico a la prensa occidental a hacer de sus invasiones una buena causa. Después de todo, hay cierta verdad en aquellos que marcan la hipocresía de occidente en no sensibilizarse por las nefastas campañas militares que nuestros hermanos del norte se dieron la atribución de justificar. Cuando se trata de guerra y geopolítica, nos guste o no, no podemos elegir a dedo quién miente y quien dice la verdad, porque usualmente todos mienten, y la gran mayoría de la población va a morir ignorante de las verdaderas causas, razones y negociaciones que pasan por detrás. La prensa de guerra se dedica más a generar sensibilidad con imágenes eligiendo víctimas y victimarios en base al foco, que en hacer una ardua y profunda critica de porque el sistema geopolítico imperialista deriva siempre en que las naciones grandes se peleen ideológicamente entre ellas utilizándonos a nosotros las naciones chicas como su campo de juego.

Pero al mismo tiempo, darle las libertades a RT a publicar lo que quiera, va también de la mano con darle libertades a los nefastos extremistas a publicar lo que quieran.

Los mismos creadores de Odysee afirman con orgullo que uno no puede elegir selectivamente la libertad de prensa.

Fue en este mismo contexto en que decidí comunicarme con Odysee y hacerles una entrevista (la cual aceptaron cordialmente aun sabiendo que mi opinión muy positiva no iba a ser), que si bien no respondieron todas las preguntas, me dejaron en claro ciertas herramientas y limitaciones que su plataforma posee.

En un principio, Odysee tiene términos y condiciones muy parecidos a la de los otros gigantes, lo que uno llamaría «coherentes y sensibles», pero al mismo tiempo, esta sobrepasada de videos que las rompen y las quiebran a mansalva. Cuando pregunte sobre las herramientas de control, me respondieron que el control es manual y reactivo, ósea que salvo que un triángulo vaya y deliberadamente reporte la publicación, que una persona humana vaya y revise si el reporte es coherente, poco y nada hacen y harán. Esto deriva en cierta anarquía que guste o no solo deriva en el crecimiento de posturas extremistas a costa del detrimento de contenido más «normal». Lo mismo con el copyright y los derechos de autor, carecen completamente de herramientas automáticas, dando lugar a que la moderación tenga que ser manual, que si bien puede prevenir el sinfín de dolores de cabeza que a muchos Youtubers les da el sistema de strikes, a criterio personal, parece impracticable si Odysee llega a tener un décimo de la escala que tiene Youtube hoy. Mas aun teniendo en cuenta que la mayoría de los «sensores humanos» de contenido prohibido en Facebook o Youtube, hoy, tercerizarían el 100% del trabajo a callcenters de países del tercer mundo, que muchísimas veces carecen de criterio, o responsabilidad, donde se persigue y se apremia más las cantidades de publicaciones por hora, que las calidad del criterio en que se toma una decisión de censura.

Hablando de censura, los videos y los canales de Odysee son imposibles de borrar, esto más que por capricho, es por la tecnología misma que usan. Siendo Odysee una plataforma descentralizada más parecida a un blockchain o a un P2P.

Cuando pregunte por las medidas de control ante infractores, me dejaron bien en claro que ellos no pueden ni borrar publicaciones ni canales, pero que si poseen herramientas para bloquear contenido infractor. Me imagino que el contenido infractor existe en un limbo en el que es accesible utilizando clientes paralelos a Odysee, pero que no posee acceso a las herramientas sociales como puntuaciones o comentarios. Cuando pregunte por herramientas «alternativas» a Odysee para poder acceder al contenido de LBRY (lo que vendría a ser el protocolo abierto y descentralizado en el cual se construye Odysee), me respondieron que existe una aplicación P2P de escritorio en el cual uno puede acceder a todo el contenido en distribución, aunque no me dejaron en claro si puede uno acceder a la meta data de las publicaciones como son los comentarios o las puntuaciones.

En general, lo dejaron bien en claro, uno tiene la libertad de pensar como quiera, mientras se mantenga bajo las expectativas básicas que uno espera de cualquier medio de información. Y que no les temblaría el pulso en ocultar o censurar publicaciones nefastas que quiebren sus términos y condiciones. Pero más que su ideología, lo que más me preocupo es que todas sus herramientas sean manuales, algo que me hace pensar que son impracticables a larga escala.

Algo que me dejo medio incomodo, es la certeza con la que me afirmaron que es el productor el único responsable por el contenido que produce. Algo que me parece irreal siendo redactor de Tecnovortex, viendo que si llego a subir una nota «nefasta», no sería yo el único responsable, sino este sitio web (o su responsable) por darme lugar irrestricto a compartir contenido violento, o falso. Hay una muy buena razón por la cual la gran mayoría de los medios de comunicación respetables tienen editores, y me preocupa el descaro con el que Odysee se lava las manos en el acto de la edición.

Que, a ver, si soy sincero, si solo se limitaran a ser «un protocolo para compartir videos» poco y nada me molestaría, si solo fuera una lista de videos con un botón de descarga, me parecería aceptable el argumento de «nosotros no tenemos nada que ver». Pero Odysee se acerca muchísimo más a Youtube que a The Pirate Bay en este criterio, fomentando el armado de comunidades, y las mezclas de las mismas. En un entorno donde varios creadores comparten la misma página web, y comparten la misma comunidad, decir que no hay un editor que se encargue de esta comunidad, es simplemente ingenuo. Como dije, si llego abusar de mis libertades y digo algo en nombre de Tecnovortex, que Tecnovortex no debería decir, es el editor quien me viene a buscar. Lo cual esta perfecto, porque el único resultado de abusar de mi libertad es hacerle daño tanto al medio, como a nuestra comunidad. Odysee en este sentido practica más el libertinaje que la libertad, bajo el criterio de cerrar los ojos y lavarse las manos.

Por otro lado, tampoco tengo ganas de que Odysee se torne tan controladora como Youtube, y entiendo que quieren decir con darle el 100% de la responsabilidad al productor, ya que ni bien le dan el 1% de responsabilidad al medio, a lo largo del tiempo estas reglas se van «ablandando» y podrían, como hicieron los otros gigantes informáticos, censurar y ocultar bajo cualquier criterio que les parezca coherente, más que justo.

La verdad, y como resumen de esta larga nota, no puedo dejar de sentirme incomodo con el status quo actual.

Redes que deberían actuar de manera neutra coherente e internacional, censuran «al enemigo de los yankis», cuando el mundo digital es mucho más grande que un país americano.

Por otro lado, hay una reacción de programadores ideologizados por la libertad, que en nombre de resistir a este control norteamericano, terminan creando estructuras de difusión que le brindan herramientas a mucho contenido que más que informar, suelen tener posturas extremistas de odio y desinformación.

Estamos en un limbo entre medios de comunicación controlados 100% por un país que lamentablemente invadió muchísimas veces a naciones más pequeñas por petróleo o por haber «visto comunistas», o, la anarquía donde cada uno puede decir lo que quiera sin importar que al otro le haga daño.

La verdad, la invasión rusa dejo en evidencia que las reglas de juego de estas mega corporaciones de la información responden siempre a los poderes norteamericanos de turno. Y si bien me preocupan que estas plataformas hiper liberales pasen a ser cunas de pensamiento extremista, me guste o no, son una herramienta de resistencia fundamental al control que un solo país puede hacer ante una internet que se vende como global, pero termina reducida en ser la plataforma propagandística de otro país invasor.

La única diferencia hoy, es que no es el invasor de turno.

Y si bien la gente de Odysee tiene buenas intenciones, claramente no están preparados para mediar entre libertad y libertinaje, y la verdad, me lamentaría si entre estas, terminan vertiéndose por libertinaje en nombre de la libertad.

Entre otras cosas, si van a comentar tratemos de ser sensibles al respecto. Y evitemos cualquier tipo de debate político de defender la nación que te gusta más. Entendiendo que muy probablemente que tanto los redactores como los lectores tengamos visiones distintas sobre el mismo conflicto bélico, lo cual festejo, pero no por eso tengamos que tratar a quien dice una opinión distinta a la nuestra como el enemigo.

Creo, que es el mínimo respeto que podemos tenerle a una situación donde inocentes mueren por decisiones de poderosos.

2 COMENTARIOS

  1. Excelente la nota, lo que si no concuerdo con vos es en poner en el mismo lugar a un medio como RT con el extremismo de derecha.

    «Pero al mismo tiempo, darle las libertades a RT a publicar lo que quiera, va también de la mano con darle libertades a los nefastos extremistas a publicar lo que quieran»: no se puede comparar una cosa con la otra, no tienen nada que ver. Una cosa es un medio con un punto de vista claro (nunca te lo ocultan y en todo caso es tan debatible como la CNN y otros tantos) y otra muy diferente es el extremismo que esparce racismo y odio, confusion y (hay que decirlo) mentira. Los mal llamados libertarios (son fachos, los libertarios eran los anarquistas) que tanto enamoramiento producen en el ciberespacio, no dudan en mentir para sostener su relato de odio y racismo en favor unicamente del poder economico. Y es realmente frustrante leerlos en reddit (subreddit Argentina) o en la cloaca/foro 3dgames.com.ar por citar algunos lugares. Son gente real que piensa asi… hablan de los «marrones», establecen un mapa donde ubican a los «negros» en un lugar y al resto de la «civilizacion» en otro. Simplifican y tienen una mirada totalmente trastornada de la realidad, exudan un gorilismo vomitivo (a tal punto que para alguien que no es peronista como yo, te da nauseas) con su «peronia». El odio a los pobres es increible y sin ninguna verguenza en estos sucuchos de internet. Todo eso junto no tiene comparacion con un medio de comunicacion, hay que aborrecerlo y combatirlo.

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