De chico fui bastante fanático de la serie de libros “elige tu propia aventura”. Recuerdo esas tapas tan coloridas con el marco blanco y la maravillosa manera que tenían los autores para ponernos en la piel de los protagonistas y que podamos decidir por el futuro de los mismos.

– Juan y Ana se encuentran con un peligroso Tigre en el camino, ¿qué eliges?

1) Para pelear con el tigre y dispararle la bengala, ve a la página 23.
2) Para intentar huir a toda velocidad, ve a la página 38.

Lo primordial, al menos para mi, de estos libros era intentar “no hacernos trampa” a nosotros mismos y no spoileranos cada supuesto camino con el objeto de llegar al “final feliz” del mismo. Era todo un desafío pero la recompensa era tener libros con un replay value – o lo que es lo mismo, una vuelta a leer – altísimo, ya que los caminos que tomaban las aventuras solían ser bastante distintos.

Black Mirror: Bandersnatch es la primera experiencia audiovisual en Streaming que intenta ofrecerle al espectador una situación similar. y fue Netflix que nos sitúa en el año – nada más y nada menos – 1984, dándonos la oportunidad de “manejarle” la vida a un joven programador de videojuegos británico con algún que otro problema de su procesador que le genera tal inestabilidad emocional que enriquece – o complica – de sobremanera a la obra.

He mirado Bandersnatch varias veces, he probado diferentes caminos, y luego de acostumbrarme al hype que conlleva poder elegir distintas cosas dentro la trama (el concepto y la ejecución en PC es genial y ha marcado un hito en el entretenimiento) la realidad es que empezamos a notar inconsistencias muy grandes en la historia y en la trama que llevan una genialidad al desastre.

Pocos personajes tan queribles últimamente cómo el gordi de pelo largo.

Y es que, muchas veces, uno se encuentra tomando decisiones que no quiere o que considera que podrían ser distintas – por no decir mejores – y las que ofrece son pésimas. La forma en la que nos plantea muchas situaciones son bastante forzadas y hasta simples.

Bandersnatch es genial, pero se desvanece. Es como un riquísimo helado que no podemos disfrutar porque se nos derrite enseguida. Me pasó de sentir que ejecutaba un camino realmente importante en la trama y ver cómo los productores nos hacen una jugada tan mala que apesta (no puedo ni quiero lanzar spoilers pero se trata de la desición de dónde programar el juego).

Se trata de una experiencia interesante que queda a medio camino. Es un juego en donde se trata más de no tener un final tan malo en lugar de tener un final en donde uno sienta que ganó, o al menos no perdió. Al final, aquellos que nos entusiasmamos con la experiencia intentamos más que los que se desilusionaron rápido y probamos múltiples caminos, pero en un momento nos agotamos.

Hablo por mi y por muchos amigos que la ¿jugaron? Así y todo debo reconocer que por tratarse de la primera experiencia de este tipo ha sido por demás positiva. Bandersnatch va rápido y el laburo que hizo Netflix con su interfaz es magnífico. La puesta en escena a nivel visual y sonoro es magnífica y las actuaciones están a la altura.

Las elecciones a veces son tan simples y similares que ofenden al espectador: ¿Quién en su sano juicio compraría PES en el 2019?

No quiero discutir con aquellos que dicen que se trata de un concepto antiguo y que ya lo vimos en decenas de videojuegos porque si bien tienen sus razones (los videojugadores sabemos de ésto desde Night Trap de Sega CD) la realidad es que esto no es un videojuego en donde se supone que uno toma las decisiones per se sino que esta nueva experiencia se da desde una plataforma de streaming que es algo más popular y no de nicho como lo sigue siendo un videojuego. Allí es donde Bandersnatch rompe esa barrera de la quietud del espectador y lo transforma en algo nuevo.

Quizás los que no estuvieron a la altura fueron los escritores del guión.

Quizás, deberían haber llamado a Edward Packard y pedirle un poco de ayuda en eso de elegir múltiples destinos.

Sea cómo fuere, no dejes de ver a Bandersnatch. No dejes que nadie te diga lo que es, ni siquiera yo. Se trata de un concepto tan innovador que depende más de las sensaciones que le genera al espectador que otra cosa.

Fé de erratas: Federico nos iluminó con el hecho de que la primer experiencia audiovisual en Netflix es la de Minecraft (Modo Historia).

 

5 Comentarios

  1. La dinámica me recordó al juego The Stanley Parable.

    Una buena idea, hay que entender las limitaciones, ya que no se puede grabar muchas opciones, aunque probablemente el guión pudo ser mejor.

  2. a jugar con hugo version netflix. Igual si, minecraft salio primero.

    Me gusto Bandersnatch, creo q saque 2 finales. Pero la trama hace agua por varios lugares, los primeros 15/20 min estan muy bien, despues todo se desencaja. Otra cosa que note es q se pierde un poco la experiencia “me estan contando una historia” y se transforma muy mucho en un VG. Por ahi te disocias de la historia y te pones a jugar, lo que le quita un poco de profundidad a todo.

    Como exp estuvo bien.

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