La evolución no siempre avanza de acuerdo a la lógica. A veces da saltos descomunales en periodos de tiempo relativamente cortos, para luego frenarse en seco sobre la marcha, recalcular, y sin mucha dilación, extinguir razas enteras. Lo mismo podría decirse de ámbitos diferentes; si hay uno particularmente acelerado y cruel con sus creaciones, ese es el tecnológico. Bien puede ser el científico loco de hoy, el genio idolatrado del mañana, ya la última moda que uno no puede perderse, para luego convertirse en chatarra desfasada. Una mera burla para los niños de algún futuro distante, que dirán “¿cómo pudieron entretenerse con éso?”.

Parece ser esa, la triste historia del Zapper, de quien hablaremos hoy. Una invención llegada de épocas remotas, al menos para la ciencia, pero que lentamente se difuminó en el tiempo, luego de tener su gran época dorada, para después retroceder y desvanecerse como las olas que vuelven luego de romper.

La pistola de luz, que nada tiene que ver con los también afamados y aún ficticios sables de luz, es un invento que se remonta a 1930. En el medio, marcas como Telstar, Magnabox Odyssey, Philips o hasta Sennheiser (nadie esparaba esa), tuvieron sus modelos. El nombre que se quedó en la mente de todos y que ilustra este artículo, sin embargo, se lo dio como no podía ser de otra manera, la compañía de videojuegos que más veces ha sido pionera en el medio. Nintendo lo promocionó como uno de los accesorios originales que se compraban con la consola más famosa, añorada, clonada y vendida de la historia (con permiso de PS2) la NES y Famicom, arrancando en 1984.

Poco hace falta aclarar que fue aquella una pareja formada en el cielo, que se ganó además el Olimpo de su género con los clásicos básicos que aún se nombran obligatoriamente al tocar el tema de las pistolas de luz: Duck Hunt, Hogan’s Alley, etc. Sin embargo, no fue la única apuesta, aclaración mediante de que seguramente la más exitosa y recordada. Posiblemente con buenos motivos, debido a las pequeñas monstruosidades de que veremos a continuación… pero primero, un poco de ciencia.

¿Cómo funciona una pistola de luz?

El fundamento puede sonar retrofuturista, pero estoy seguro que no será desconocido para aquellos jugadores que hayan vivido en primera persona la época del Family. No es la magia o el amor lo que alimentan al Zapper, al menos no del todo, sino un rudimentario sistema de detección de luz. El mismo que sería parte de su éxito, rápida adaptación, y posterior destierro, hasta ahora definitivo.

El sistema básico de la pistola de luz, como su nombre lo indica, se compone de un sensor y un emisor de luz. En un principio, el que emitía el haz era el mando, la pistola, y era la pantalla la que detectaba el acierto. El Zapper, el más famoso, se basó en el mismo principio pero a la inversa: El sensor lo contiene la pistola, y esta detecta el brillo que las pantallas CRT le envían, por una breve fracción de segundo. De allí también que algunos ingeniosos, sabiendo de tal funcionamiento, apuntasen a una fuente de luz blanca para hacer blanco perfecto en cada tiro, ya que la pistola en teoría no podría diferenciar la trampa.

El Zapper, uno entre muchos

Más de uno podría sentirse contento con la escueta descripción que ya hemos hecho, pero no en Tecnovortex y menos cuando Byron elqueescribelargo Rizzo toma la pluma.

Además, si bien la historia del Zapper puede ser corta y de sobra conocida por todos, aquellos equivalentes en otras marcas y consolas han pasado a un olvido que mínimamente, merece ser contado. La Magnum Light Phaser no sólo tenía un nombre y look mucho más trabajado y genial, sino que cumplía el mismo rol en el recordado ZX Spectrum, así como en el Commodore 64 y el Amstrad. SEGA, por su parte, compitió en la categoría con su Light Phaser y luego con el Menacer, que fue contendiente de otro peso, el de las bazookas de luz, en el que dominaba la Super Scope de Nintendon’t; aunque decir que dominaba es relativo, ya que con sus 6 baterías doble A, su precio elevado y poca aceptación, pasó al arcón del olvido.

Light Phaser de SEGA, una tormenta de facha.

Las generaciones pasaron, vinieron y se fueron, y aunque los juegos de tiros se popularizaron hasta límites insospechados, el uso de tan curiosos aparatos bajó al punto de poder decir hoy en día que se encuentran o bien desaparecidos, o como mucho, en manos de un nicho minoritario. Namco por ejemplo, construyó los Guncon 1 y 2 para sus respectivos números de PlayStation, e inclusive la mítica Dreamcast tuvo a sus Gun y Blaster, la infame Philips CD-i usó su Peacekeeper Revolver y Atari el XG-1.

Puede ser obra del destino, que la última gran pistola de luz universal y oficial de la que tenemos noticia, no sea otra que la Wii Zapper, un guiño de Nintendo a si misma en aquella consola disruptiva, hypeada y ya antigua que fue la Wii. Como dirán algunos, todo lo bueno tiene que acabar algún día, y fue la sencillez del sistema intrínseco a la pistola de luz, lo que le puso un clavo gigante a su ya preparado, lustrado y encerado ataúd.

Los rayos que la mayoría de estas pistolas recibían, sino todas, fueron específicamente aquellos que las pantallas curvas, gruesas y pesadas de los monitores y televisores CRT emitían. Las pantallas planas, LCD en su momento y LED hoy en día, funcionan tanto a tasas de refresco diferentes, amén de que su luz es distinta también. Esto hace que el artificio no funcione igual de bien que cuando fue diseñado, aunque uno lograse encontrar una pistola, consola y juego originales en buen estado.

Quizás lo que mejor describa el auge y caída de la pistola de luz, y de la pistola en el mainstream general del público videojugador, sea que a pesar de contar con tecnologías infinitamente más avanzadas que las de los años 30’s, nadie se ha preocupado realmente por traer de nuevo a la vida al Zapper y sus clones. Casi como si estuvieran bien enterrados en la memoria, y ninguno quisiera perturbar su descanso o aggiornar su progreso.

¿Será el Wii Zapper el hombre de Neanderthal de las pistolas de luz?

¿Puede que veamos en los próximos años, con tanta inmersión y realidad virtual galopante, un resurgir de periféricos tan obvios y necesarios como la pistola de luz, aunque su nombre cambie en el proceso? Dejo la pregunta abierta como un disparo, esperando los rayos catódicos de la respuesta, que me reservo por ser humano y no poder leer el futuro.

Por el momento, la pistola de luz descansa, durmiendo el dulce sueño de los justos, habiendo marcado muchísimas infancias. Tal vez, esperando un regreso triunfal desde el callejón sin salida de la evolución de los videojuegos.

2 Comentarios

  1. ¡Que buen artículo! Disfruté mucho la lectura. Muy bonito texto.

    Asi que lo que usaba en 1994 en la casa de un vecino conectado al Family habrá sido un Zapper.

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