Internet es un monstruo. Es quizá el único descriptor que puedo otorgarle.

Especialmente en la poca capacidad que tenemos sus usuarios en poder predecir el camino y el destino de esta tecnología.

Me atrevería a decir que ni sus creadores lo podrían predecir.

Internet cambió mucho a lo largo de los años, pero hubo un fuerte intento, especialmente con el advenimiento del smartphone y de las redes sociales, de desanonimizar Internet.

Podríamos estar debatiendo días si este movimiento por ponerle nombre real a cada usuario fue algo forzado o algo innato. Siendo Facebook uno de los mayores ejes a la hora de generar que el nombre real sea nuestra identificación virtual. Irónicamente es Facebook uno de los mayores benefactores de esta idiosincrasia. Pero no quiero discutir los orígenes de este movimiento pero si su estado actual.

El verdadero anonimato en internet no existe.

Por qué alguien siempre va a saber quiénes somos. Si no damos nuestro nombre, damos nuestra ip. Y si bien la IP no es vinculante, si se estudia lo suficiente los movimientos virtuales de alguien se puede deducir su procedencia, IP y a posteriori identidad.

Entonces lo que llamamos anonimato no es más que estar escondiendo la cara a algunos y no todos.

Pero ese anonimato parece que basta y sobra para algunos.

Estamos enen  mundo donde las interacciones virtuales están contabilizadas, donde como si de un juego se tratara, estando todos juntando puntos en forma de «me gustas», comentarios, dedicaciones, portadas, apariencias y estatus.

Esto lo veo más en la generación que hoy gira en torno a los 20 a 30 años (decir millennial es decir nada porque cada lector tiene su propia interpretación), en el que su autoestima está relacionada directamente con la performance que estos tienen en las diversas redes.

Un sistema cuantizado que parece sacado de una distopía es nuestra principal forma de hiper comunicarnos. Y no debería sorprender que varios busquen escapar a esta competencia numérica en son de no ser nadie por un rato.

Los foros siguen existiendo pero no pueden huir a los números. Siendo los nombres, las fechas de pertenencia, las fechas de permanencia y la cantidad de posteos sus cuantizadores.

Hay un intento por parte de cada web (ésta inclusive) en reconocer y nombrar a cada usuario. En nuestro caso de hace para prevenir spam y comentarios de tinte destructivo. Eso no implica que como en otras redes, no existan usuarios falsos. Usuarios que buscan hacerse pasar por alguien (o nadie) con tal de que sus palabras no queden relacionadas con su persona.

Y aunque razones para esto abundan, el principal motivo es que sus palabras van acompañadas a ideologías tóxicas, principalmente antidemocráticas de tintes nacionalistas y racistas.

Hoy los templos anónimos se tornaron en burbujas de eco de estas ideologías extremistas. Especialmente en Estados Unidos donde un comentario racista en tus redes puede dejarte sin trabajo.

Y aunque esta nota la vengo preparando hace semanas, hace un par de días Cloudflare – un servicio que te brinda protección contra ataques DDOS (un ataque ddos es cuando decenas de miles de computadoras, usualmente robotizadas, intentan acceder a la misma página web efectivamente paralizando su funcionamiento) – decidió no trabajar más con 8chan, un foro anónimo, por la fuerte relación que tuvieron tiroteos masivos en estados unidos con testamentos antisemitas, racistas y neo nacionalistas realizados (en teoría) por los mismos tiradores.

Y esto no es algo particular del norte del continente. Acá en Argentina tenemos nuestra propia versión de foros anónimos, en la que se repiten los mismos problemas y las mismas ideologías.

Hasta ahora se vienen apuntando a estos foros como lugares seguros para estas ideologías extremas. Un lugar de escape para todo aquel que no quiere que sus ideas extremistas se relacionen con su persona. Pero el caso parece indicar no solo eso, sino también lo contrario. Metiéndonos en un debate del huevo o la gallina.

Sucede que soy un consumidor casual de este tipo de redes hace ya una década. Y la realidad es que cuando uno comienza a ver la situación desde arriba llegas a la conclusión de que hasta los foros anónimos están cuantizados.

Si bien esta cuantización no es externa ni pública, es una cuantización interna, que se define por la cantidad de respuestas que uno tiene. La respuesta es aquello que nos relaciona con el otro. Y en una sociedad con serios problemas para relacionarse, una respuesta, sea cual sea, a veces es suficiente para aquel que sufre de ansiedad social.

Y si uno nota bien los comentarios que más respuestas invocan, son los comentarios radicales y extremistas, sean estás respuestas a favor o en contra.

Acá es donde el círculo de retroalimentación y la competencia por llamar la atención entran en juego. En las redes anonimas abundan los trolls. Y lo que un troll más desea es atención. Es por esa misma razón que la mejor forma de vencer a un troll es no alimentarlo. Por que lo único que busca un troll es atención, y cuando la única atención que podemos tener es que nos respondan,  claramente vamos a escribir de una forma, o unos temas que inviten a la respuesta.

Por ende, se retroalimenta al extremista, aun cuando se lo critica, fomentando el extremismo. Y al no haber me gustas o formas de detener estas ideas peligrosas, suelen ser, por lejos los que más sensacionalismo generan.

Lo que prosigue es la competencia por atención. La atención de las personas es un recurso limitado, especialmente en esta era donde todos los servicios que consumimos están compitiendo por ella. Lo mismo sucede en estas redes sociales anónimas, donde ser extremista ya no garantiza la respuesta, si no que uno debe ser aún más extremo que sus competidores. Es así como el extremismo va creciendo de manera exponencial en estas redes anónimas, y aunque uno se crea digno, tibio y moderado en ideología, para aquel que necesita o busca de atención, el extremismo es visto como una herramienta para relacionarse con sus pares.

Es este ciclo en el que se están cocinando las ideologías extremistas del siglo XXI. No solo es un lugar seguro para hablar o debatir extremismos, si no que el mismo sistema basado en el anonimato lo genera y lo potencia.

No debería sorprender que la mayoría de los extremistas sean personas aisladas de la sociedad. Hoy no solo aislamos al radical, si no que radicalizamos al aislado.

Ni hablar que hoy estas redes están colapsadas de falsos trolls actuando de punteros políticos para orientar este extremismo hacia algún bando político. Ni hablar de bots, que sin requerir de avanzadas habilidades de escritura, pueden despotricar extremismos con tal de tentar al humano a competir o debatir.

Y al día de hoy tampoco lo reduciría sólo a las redes sociales, sino también a blogs o medios de comunicación que dan casi rienda libre a los contenidos de sus comentarios. Ya con leer los primeros 5 comentarios de cualquier noticia de Infobae/Clarin/La Nacion/Pagina 12/C5N, basta y sobra para notar formas similares del mismo ciclo de retroalimentación.

Es por eso que el anonimato es peligroso en Internet. Por que aún donde no hay ni usuarios ni puntajes, la cuantización de la hipercomunicación en relaciones humanas se vuelve un juego.

Entonces estamos en una situación delicada sin una acción ideal.

Hoy, perseguimos a los extremistas en las redes “blancas” como Twitter, Facebook, Instagram y más. Pero les damos rienda libre cuando de anonimatos o pseudo anonimatos se trata. Dando un mensaje que un individuo puede decir lo que quiera en Internet, mientras no se relacione con su persona.

Dos caminos obvios vienen a la mente, dos igual de malos.

Darle rienda libre a los extremistas tendría el obvio efecto de permitir que estas ideologías se masifique. Pero prohibirlos y perseguirlos genera la construcción de estas colmenas ideológicas. Por otro lado podríamos acelerar con toda a esta idea de desanonimizar Internet, poniéndole nombre apellido y número de documento a cada comentario y posteo. Pero eso sería realmente peligroso el día que la democracia caiga en nombre de gobierno autoritario. En el que un dictador pueda vigilar y perseguir a potenciales opositores.

Lamentablemente todo lo que investigue estas semanas vuelve siempre a la misma problemática, sin una solución aparente ni evidente. Lamentablemente hemos perdido el control sobre Internet. Y hoy son los algoritmos quienes dictan quienes somos.

Si un algoritmo de Youtube facilita al que juega Minecraft a hacer plata, van a hacer todos Minecraft en Youtube .

Si un algoritmo de 8chan facilita al extremista a socializar, van a ser todos extremistas en 8chan.

Y lamentablemente la etica en los algoritmos es visto más como un chiste que como una rama a estudiar. Y hasta que no le prestemos atención a los algoritmos que rigen en las redes anónimas, pues tendremos que reacostumbrarnos a estas ideologías de odio.

Uf… 1500 palabras despotricando contra el anonimato, siendo, desde siempre, uno de sus defensores a muerte.

Pero hoy más que nunca me interesan sus opiniones, ¿cuál fue su experiencia con el anonimato en Internet? ¿Son de tener ideologías extremistas? ¿Se vieron comentando extremismos por más de que no los piensen ni sientan?

TL;DR EL ANONIMATO ES GENIAL, PERO LAMENTABLEMENTE FOMENTA EL EXTREMISMO.

8 COMENTARIOS

  1. Purplerain

    Bueno, si bien no fue por ideas extremistas, una persona obsesionada conmigo tiene más de 15 cuentas de Facebook e Instagram donde agrega a mis contactos para saber qué es de mi vida. No sé pueden denunciar porque no tienen nada… Si fotos falsas, que claramente robo de otros perfiles.

    Creo que el anonimato no está mal, sino que lo que no está bien es como lo usa la gente.

  2. Hola Narzo (y hoy el saludarnos de nombre es importante).

    Hay que tener cuidado en no confundir la causa con el síntoma. Internet no inventó o fortaleció el extremismo. Los fanaticos, asesinos y locos han existido durante mucho tiempo.

    Y no son la principal causa. Un «discurso» del fenómeno Trump hace mucho más para animar a los extremistas que el internet.

    Y la educación hace mucho más para limitarlos que lo que logra cerrar 8chan y sitios similares.

    Pero lo que realmente debemos defender estos días es el derecho del individuo a extpresar sus ideas, incluyendo de forma anónima, y especialmente si son «extremas» o no «populares». No es lo mismo un pamfleto o una idea que agarrar un rifle y matar gente.

    Por que mas de un político va a ver en esto la oportunidad de «salvarnos» de nosotros mismos a través de la censura y la restricción al intercambio libre de ideas.

    Recuerda, alguna vez los «extremistas» que invitaban a tomar las armas fueron los revolucionarios que defendian ideas «radicales» como las republicas y las democracias. Y en esa epoca hubo mas de un rey que invitaba a «defender» la sociedad y las buenas costumbres de la sociedad a través de «la ley» y las prisiones.

    Y no es que esté de acuerdo con los racistas y locos que se sienten empoderados por Trump, sino que soy un firme creyente en una sociedad donde el intercambio de ideas sea libre, aún si son ideas «peligrosas» y que no me gustan. No las vamos a derrotar tratando de acallarlas y mandandolas a las sobras, sino trayendolas a la luz del debate público. Sin armas.

    ¿Curioso, no? Esa «corrección política» de despedir a los trabajadores que dicen algo «malo» hacen el problema peor, en vez de arreglarlo.

    • mm Narzo Di Wanzo

      Hola David. Da gusto tener comentarios así.

      Voy de abajo para arriba, si me parece curioso, demagogico y sensacionalista despedir a una persona por su actividad en las redes sociales.

      El unico causal externo al trabajo que amerite una acción de tal magnitud es un crimen como robo, muerte o estafa.

      Sobre la verdadera libertad de expresion, es peligroso lo que propones. Por que en el momento que les damos rienda libre a las ideas extremas, estas siempre imperan sobre las tibias. Lo vemos en las elecciones nacionales del 19, donde la polarizacion brilla mucho mas que la racionalidad.

      Estamos colapsados de individuos que buscan definir heroes y villanos, y hoy todo fanatico ideologico esta convencido en convencer, que el es un heroe, y los otros villanos.

      Siempre va a triunfar el extremismo si no le damos un freno, por que todos soñamos con ser heroes para pelear con villanos. Sin importar argumentos, solo emociones.

      El hombre es un animal sentimental y sensasionalista. Es una curiosidad esto de usar la logica, especialmente a la hora de elegir quien nos representa.

      Por eso la nota termina tan abajo, sin proponer alternativas ni buenas practicas, por que tanto a corto como a largo plazo estamos perdidos, sin una opción netamente buena.

      Obviamente no tiene que interpretarse esta nota como que la causa del extremismo son foros anónimos.

      El verdadero mensaje que quería darle, es como las reglas de juego de una red social condicionan el contenido de la red social. Y como «el anonimato» combinado con «querer llamar la atención» resuelve siempre en extremismos.

      • Hola Narzo
        Gracias por contestar.
        Soy optimista. Creo que las sociedades pueden organizarse, pueden cooperar y pueden mejorar.
        Y eso se logra a través de un discurso público libre.
        Como dice Mario, «El estado no es tu papá para estar vigilando cada palabra en internet.». Peor aún, el Estado va a estar mas preocupado en que lo critiquen y expongan sus trapacerías que en defender los derechos de los ciudadanos.
        La vieja pregunta de «¿Quién vigila a los vigilantes?».
        Pero para que todo ello sea cierto, se requiere educación. Es verdad, gente no preparada cae en trampas, confía en los fake news, es incapaz de distingir entre las noticias reales y la nota roja.
        Sin educación estamos perdidos.
        Por eso weblogs como este son tan importantes. Ayudan a educarnos a todos nosotros.
        Y si, pelear con los trolls y locos de la internet es difícil. Pero entre mas díficil mejor, y entre mas imposible mas bello. Con sueños así se ganaron las democracias, los derechos civiles, los gobiernos laicos y la libertad de expresión en el pasado.
        Ahora nos toca a nosotros hacer nuestra parte.

  3. Mario

    El estado no es tu papá para estar vigilando cada palabra en internet. No hay forma física de hacerlo. Cada sitio debe arreglársela. Nadie obliga a La Nacion a andar poniendo sistema de comentarios.

    A modo de ejemplo existe la libertad de prensa. Pero también existe la doctrina de la real malicia. El director del diario es responsable de lo que escribieron en él.

    Visto el párrafo anterior los diarios argentinos son responsables de los comentarios que allí aparecen.

    Pero internet es como aguas internacionales. Hay sitios que no están en nuestro país, ni sus dueños.

    También la libertad de expresión puede ser más amplia en algunos lugares. Por ejemplo en Francia es perfectamente legal Charlie Hebdo. Pero en Estados Unidos y Argentina tenemos otro criterio de libertad de expresión.

  4. Nano

    Permitime contestar con una antigüedad (tengo más de 50 años). Cuando los alzamientos militares en los años ’80, hubo mucho debate sobre si correspondía darle micrófono a gente como Aldo Rico. Influirían negativamente en la gente llevándolos a tomar una vía violenta? digamos.

    Algo parecido ocurrió cuando apareció en el escenario político Alejandro Biondini (fines de los ’80), a quien se acusó de varios atentados con explosivos en Buenos Aires (recuerdo un muerto en un cine por ejemplo). Unos años después, Mariano Grondona llevó a Biondini a su exitoso programa de televisión y lo dejó hablar, regresando el mismo debate sobre los límites de la libertad de expresión. Grondona apeló al liberalismo anglosajón (creo que citaba a John Stuart Mill o alguno de esos), argumentando que si las ideas de gente como Biondini eran rebatibles, no había ningún problema en dejarlos expresarse; de otra manera expresábamos el miedo a ser convencidos. Lo cierto es que el tiempo le dio la razón: tando Rico como Biondini se integraron al sistema político y hoy son personajes de escaso relieve, haciendo mucho menos daño que el que habrían podido hacer si se los prohibía, alentándolos indirectamente a tomar una vía violenta.

    La paradoja es que hoy la derecha está en el poder. Cómo ocurrió? Porque se impuso la ideología de la corrección política, que castiga a los que digan cosas «ofensivas» sobre cualquier tema, político, social o moral. El resultado fue que políticos menos sinceros que Rico o Biondini tuvieron éxito ocultando lo que realmente pensaban, para escapar a las sanciones. Y así se escapó de la amenaza de la violencia para caer en una mucho más amplia: la de la hipocresía.

    No soy de derecha, pero defenderé el derecho de cualquiera a expresarse para evitar este efecto indeseado.

  5. rbsoft

    Este comentario lo posteo desde el IP 77.111.245.14, esto es Suecia, a través del VPN de Opera Browser, pero ante Opera me muestro como conectado desde el IP 46.166.142.220, esto es Holanda, a través del VPN de ProtonVPN, la de Opera protege sólo la navegación web, la de Proton el sistema completo incluído el navegador, pero yo estoy conectado en una red wlan en Santiago de Chile.

    El uso de este tipo de protección no me ha ralentizado el sistema de modo notorio en lo más mínimo, por ejemplo puedo ver vídeos de YouTube en HD sin cortes. Yo veo este tipo de protección como los seguros, es mejor tenerlo y no necesitarlo que necesitarlo y no tenerlo. También tengo desactivada toda la telemetría y tráfico con Microsoft de Windows 10, y la partición de arranque congelada para que no se me instale nada que yo no quiera, los smartphones me hartaron y el año pasado dejé mi último Android para sacar del cajón mi viejo Nokia 1616 del año 2011, como el que alguna vez tuvieron los viejos de Guillermo, no es paranoia por la privacidad, ni me dedico a confabular golpes terroristas, es sólo querer vivir un poco tranquilo sin que me bombardeen con publicidad perfilada, y no te dás una idea de cómo ha cambiado mi calidad de vida al volver a mis usos y costumbres de comunicación a los que tenía diez años atrás.

    El anonimato también sirve para relajar la vena y descansar la neura de esta hipercomunicación sin sentido, esta adicción que tiene la gente de quemar el tiempo de sus vidas mirando como zombies una pantalla. Yo veo a los pendejos de hoy extasiados todo el día con sus smartphones y me pregunto… ¿Cuándo la ponen? En mis tiempos los jóvenes se enamoraban, se peleaban y se armaban sus medios rollos, pero vivían la vida, la vivían! El problema es que no conocen otra cosa, no tuvieron la oportunidad de vivir la vida sin una pantallita, el otro día veía un chiste en un diario, el nene le avisaba a la mamá que se iba a jugar al fútbol, y cuando la mamá lo mira estaba jugando sólo con el FIFA. No sé que futuro nos espera, si serán las distopías de Huxley u Orwell, pero la cosa se van poniendo peluda a medida que avanzamos, leyes mordaza por todas partes, chequeo de redes sociales en aduanas, la dictadura de lo políticamente correcto y toda esa basura ideológica me hacen ver un futuro muy pesimista para internet. Pero como decía el Mingo Sarmiento… «Bárbaros, las ideas no se matan».

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