Internet: Winter is coming

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Escrito por Roberto

Bandera pirata

Son días difíciles para la World Wide Web. Todo tipo de vaticinios circulan por la red de redes después de la caída de un gigante. Muchos señalan que el oscurantismo ha llegado a Internet y que por tanto se vienen tiempos complejos, con mayor control por parte de las entidades judiciales y por consiguiente con una serie de dificultades para compartir todo lo que hasta ahora se nos venia en gana.

No señores, si pensaban que Internet se mantendría ajeno como un universo paralelo donde la letra y espíritu de las leyes que rigen nuestro “mundo real” no tendrían cabida. Al parecer estábamos equivocados. La premisa de que Internet es libre cada vez es mas utópica y mas temprano que tarde el rigor de la maquinaria legislativa a nivel global dejara caer todo su peso, siempre, representando y protegiendo los intereses de las compañías que se dicen “afectadas” .

Nada será como antes. Esta frase hoy cobra mas fuerza que nunca ya que para bien o para mal cambios fundamentales se irán desarrollando, mutando la forma en que consumimos y compartimos todo tipo de contenidos en la red. Cambios que en rigor las supuestas compañías perjudicadas debiesen hacerse cargo. Por que seamos honestos. Si el usuario promedio recurre a servidores de descarga directa, Torrent, o cualquier otra modalidad de descarga para ver el ultimo capitulo de su serie favorita, las compañías productoras tienen un gran porcentaje de culpa al no poner a disposición de los usuarios una plataforma oficial con dichos contenidos actualizados para que estos puedan accederlos de forma total.

Sin embargo, han optado por mantener sus arcaicas y cada vez mas obsoletas costumbres poniendo de primera, barreras geográficas para la disponibilidad de sus producciones como si viviéramos en planetas distintos. Y esta precisamente es una de las grandes falacias en las que se sostiene la industria para atacar el ecosistema de usuarios y sitios que comparten dichos contenidos en Internet. ¿Que lógica tiene poner periodos diferidos de programación para la ultima temporada de una serie cuando gracias a Internet estas limitantes pueden sobrepasarse de forma instantánea y sin mayores costos?

Es que esa es una de las cualidades de la web, el poder de la instantaneidad, el poder de la llegada a masas de manera uniforme y sin obstáculos burocráticos y absorbentes como cadenas de distribución, procesos logísticos, derechos de emisión y tanta, tanta mierda ligada al Copyright que carga la industria actualmente.

La segunda falacia que sostienen las organizaciones parásitos que velan por la industria de los derechos de autor es que sacando del camino a sitios como Megaupload y cada uno de los clones que existen actualmente el problema paulatinamente se ira solucionando. Otro error gigantesco, ya que esta comprobado que si en Internet cierras una puerta para clausurarla definitivamente, estadísticamente con un 100% de seguridad los usuarios se encargaran de perforar el muro para abrir otras 10 puertas mas si fuese necesario. Por consiguiente, el precepto de ese antiguo proverbio que señala tan coloquialmente: “Matando la perra se acaba la leche” no tiene sentido en Internet.

Pero por favor, no quiero que me malinterpreten. Con este articulo no pretendo hacer una apología de la libertad de Internet y que como tal bajo este concepto errado de libertad todo debe ser gratis por que así nosotros lo decidimos y mas importante aun, así nos conviene y beneficia. No amigos míos, ese no es el camino. Créanme que ni los fundamentalistas mas duros del socialismo se sustentan en la ideología que todo es y debe ser gratis. Pensar eso no demuestra nada mas que la estupidez en su expresión máxima, nada en esta vida es gratis, todo tiene un precio.

El punto es que debe ser un precio justo por un bien, producto o servicio que nosotros deseamos y que por tanto la industria debe proporcionarnos las herramientas e instancias para acceder a estos. Es ahí donde esta el problema medular de la industria cinematográfica y en general de todos los rubros que implican el uso de patentes intelectuales y derechos de autor. La industria en si misma es un ser agonizante, sin embargo, traspasa la culpa a otros cuando han sido ellos mismos los culpables de esta agonía que hoy padecen.

Todo por no ser capaces de adaptarse a un mundo de un dinamismo constante, tan activo que cambia día a día y que por tanto la única formula para mantenerse vigentes es adaptándose a las nuevas costumbres, condicionantes, necesidades y requerimientos de los usuarios en su conjunto. Por tanto, mientras no nazcan alternativas atractivas para los usuarios por parte de la industria seguirán apareciendo sitios para compartir archivos como Megaupload y también seguirán sustentados otros como Cuevana que bajo el falso lema de Cultura libre no hacen otra cosa que lucrar con contenidos que no les pertenecen amparándose en un vacío legal.

Por que seamos justos, una cosa es que yo suba un archivo para que otros puedan accederlo de la misma forma que yo sin ningún fin comercial. Y  otra cosa muy distinta es montar un sitio de streaming con publicidad de por medio para obtener beneficios económicos. Ahora, si me dicen que el dinero recolectado se va a instituciones benéficas y de caridad podría hasta entenderlo. Pero como no es el caso y en estos sitios que manejan trafico importante el inventario publicitario da para mucho mas que pagar los servidores eso es lisa y llanamente llenarse los bolsillos con trabajo ajeno y por tanto no estoy de acuerdo en lo absoluto.

Sea cual sea el rumbo que tome Internet y esta relación simbiótica que las compañías no quieren aceptar. Espero por el bien de todos que sea una evolución positiva bajo la cual se beneficien las dos caras de la moneda. Con esto garantizamos un mercado pujante, atractivo y por sobre todo equilibrado.

Roberto Gajardo es un publicista y programador autodidacta, usuario del pinguino hace más de una decada, Rider Mountain Bike y activo nadador. Mosaic fue su puerta de entrada Internet.

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